2 de octubre 2001 - 00:00

Cantautor cubano sin mucho vuelo

Frank Delgado tiene algo de Silvio Rodríguez, en la manera de cantar, en los giros melódicos; aunque no alcanza, ni se acerca, al vuelo del autor de «El unicornio». Integra un grupo de artistas que algunos llamaron la «Novísima Trova», es decir cantautores que siguen rescatando el valor del texto acompañado solamente por una guitarra, pero que escapan a la solemnidad de sus antecesores y que se atreven -casi, hacen de eso parte de su estética-a ironizar con todas las cosas que no les gustan de su país.

Delgado mantiene el compromiso militante con la causa del socialismo, pero desde una visión crítica que, seguramente, debe irritar a algunos funcionarios cubanos. Y se permite la aventura de buscar su camino fuera de las fronteras de su país; tanto que, por ejemplo, vivió cuatro años en Buenos Aires antes de volver a instalarse en La Habana.

Con ese bagaje y con un reducido grupo de admiradores que conocen sus temas a la perfección, el cubano volvió a la Argentina para presentar los temas de su álbum «El adivino», grabado en vivo hace unos cuantos años en la Casa de las Américas de La Habana. Pero hubo, claro, canciones anteriores y posteriores, temas que reflejan historias cotidianas donde se mezclan el amor, las dificultades económicas, las críticas y los elogios a un sistema bien distinto al nuestro.

Como decíamos, a pesar de sus buenas intenciones, Delgado no alcanza todavía la profundidad poética ni musical de sus antecesores más ilustres. Y tanto sus melodías, su acompañamiento guitarrístico como sus textos están más cerca de la crónica periodística que del arte trovadoresco.

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