30 de septiembre 2004 - 00:00
"Caterina en Roma"
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Alice Teghil y Sergio Castellitto, la hija y el padre provincianos, en «Caterina en Roma».
«Caterina en Roma», una de las pocas películas italianas que se estrenan al año en la Argentina, ilumina con humor, ingenio e ironía, un sólido y descarnado cuadro de la sociedad italiana de estos tiempos. A través del incisivo examen del microcosmos de esa juventud, pero no limitándose a ella (o empleándola como caja de resonancia), el film de Paolo Virzì da testimonio de cómo viven hoy los hijos y nietos de la generación de la «dolce vita», un término que, para ellos, carece de sentido: esa vita está acuartelada en logias con sus propios códigos y, si bien es individualista y sectaria, no tiene inconvenientes en intercambiar besos circunstanciales entre los partidarios de la derecha mussoliniana y la izquierda bucólica.
«Caterina en Roma», con divertidas y cómplices apariciones especiales de Roberto Benigni y Michele Placido, tampoco agota su riqueza en esa radiografía de la conflictiva generación pos-Berlusconi. También representa un atractivo soplo de frescura en la tradición más genuina de la comedia dramática italiana, que venía siendo amenazada, repetidas veces en los últimos años, por los modelos de importación de la sitcom norteamericana, algo que provocaba que se estuviera creando (como ocurrió con «El último beso») un nuevo y extraño género, el «Spaghetti-Seinfeld».
M.Z.



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