16 de septiembre 2009 - 15:27

Catupecu Machu desplumó el Maipo

Gran victoria en la Copa América 91
Por un día la catedral de la revista porteña se convirtió en algo parecido al CBGB de Nueva York y las plumas y los concheros dieron lugar a ropas oscuras e instrumentos impecablemente distorsionados. Es que la casa de las Nélida Lobato, Nélida Roca, las hermanas Ethel y Gogó Rojo fue epicentro de un demoledor show que Catupecu Machu brindó como parte del ciclo que organiza la cerveza Imperial.

El segundo piso del mítico teatro de la calle Esmeralda albergó a unas 100 personas entre fans, invitados VIPS y periodistas que fueron testigos de unos de los shows más intimistas y potentes de la banda. No sé si fue el acogedor ambiente, el triunfo de Juan Martín Del Potro (los Catupecu reconocieron que vibraron con la final del Us Open que se jugó esa misma noche) o los ríos de la bebida rubia que corrieron arriba y abajo del escenario pero lo cierto es que esos factores generaron un microclima reconocido por el mismo grupo en varias ocasiones del show. 

La banda a cargo de Fernando Ruiz Díaz, Herrlein, Macabre y Sebastián Cáceres hizo un recorrido de su carrera en un set de algo más de 60 minutos. Rompieron el fuego con "Oxido en el Aire" y "Preludio al Filo en el Umbral". En seguida vino el primero de los covers de la noche con "Plan B...", de los Masacre. Pero no fue la única versión prestada que interpretaron esa noche. También sonaron las versiones "bye Catupecu" de "Mañana en el Abasto" (de Sumo), "La Colina de la Vida" (León Gieco), "Seguir Viviendo sin tu Amor" (Luis Alberto Spinetta) y hasta Fernando Ruiz Díaz se animo a cantar a capella "Un Osito de Peluche de Taiwán" de los Auténticos Decadentes.

También dijeron presentes clásicos como "Perfectos Cromosomas", "En los Sueños", "A Veces Vuelvo", "Entero o a Pedazos" y "Cuadro dentro de Cuadros". Como si algo faltara para enmarcar tanta energía se subieron Gillespi y su trompeta para darle otro color. Ya a esa altura ni la gente ni los Catupecu se querían ir. "Armen más sesiones que hasta tocamos gratis", se lo escuchó eufórico a Ruiz Díaz antes de dar paso a los últimos temas, "Magia Veneno" y una excitante versión de "Y lo que quiero es que pises sin el suelo". Ya a esa altura el Maipo era una caldera y las butacas altas casi que rodaban por el suelo.

El show fue parte del original ciclo Sesiones Imperiales (www.sesionesimperial.com.ar) organizado por la cerveza Imperial, que arrancó con Gustavo Cordera de la Bersuit y que terminará el 2 de Noviembre cuando Fito Paez se suba sobre las misma tablas.

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