5 de octubre 2004 - 00:00

Cautivó Adriana Calcanhoto

Sola con su guitarra y con un repertorio que incluyó pocas novedades, Adriana Calcanhoto logró seducir completamente a un teatro Gran Rex colmado.
Sola con su guitarra y con un repertorio que incluyó pocas novedades, Adriana Calcanhoto logró seducir completamente a un teatro Gran Rex colmado.
«Estación Brasil». Actuación de Adriana Calcanhotto (voz y guitarra). (Teatro Gran Rex, 2 de octubre).

Con la actuación de la cantante gaúcha Adriana Calcanhotto se cerró el ciclo Estación Brasil en el teatro Gran Rex que tuvo a Arnaldo Antunes, Tom Zé, Luis Tatit, Naná Vasconcelos y Consuelo de Paula. Calcanhotto podría definirse como una cantautora. En su voz -sobre todo, en el formato solista con que llegó esta vez a Buenos Aires-, todo se transforma en balada. Recurre a armonizaciones sencillas y reiteradas. Pone la voz en absoluto primer plano y sólo distrae apenas la atención con algunos efectos sonoros digitales y con imágenes que se mueven en una pantalla gigante a manera de escenografía. El eje estuvo en las canciones que eligió, de distintos autores o propias. Y aunque tiene un nuevo álbum («Adriana Partimpim»), sólo incluyó de allí el tema que lo cierra, «Saiba» de Arnaldo Antunes. Seguramente por una cuestión sonora, así, sola con su guitarra y su computadora, prefirió armar la lista con piezas de sus trabajos anteriores, especialmente de «Público» (2000) y «Cantada» (2002). Tiene una voz dulce, prolija, con pequeñas desafinaciones expresivas que embellecen aún más su estilo. Quizá un teatro tan grande resultó enorme para un formato musical tan pequeño.Sim embargo, durante muchos momentos, la exquisita portoalegrense supo adueñarse del escenario y del público y seducir a todos, fuera con composiones propias («O outro», «Cantada») o con «covers» de otros artistas, como «Mais feliz» de Bebel Gilberto y Cazuza, «Music» de Madonna, o «Clandestino» de Manu Chao.

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