Celebran el centenario del rebelde León Ferrari

Espectáculos

La galería Azur inició una subasta de 100 de sus obras gráficas con fines solidarios.

Este año se celebra el centenario del nacimiento de León Ferrari, ganador de la 52° Bienal de Venecia y autor de “La Civilización Occidental y Cristiana”, famoso ícono de la vanguardia argentina que muestra a Cristo clavado sobre un avión bombardero de EE.UU.

El Museo Nacional de Bellas Artes suspendió, por razones sanitarias, una muestra antológica, pero los festejos comenzaron el lunes pasado, en la Galería Azur. La Fundación Augusto y León Ferrari. Arte y Acervo, celebró los 100 años con una subasta de 100 obras gráficas. La venta online a beneficio de instituciones, proyectos educativos y publicaciones, que prosigue hasta el jueves 13 a las 19. Gran parte de los lotes pertenece a la serie de las caligrafías, como el de similar calidad que el martes, en la subasta virtual de Arte Latinoamericano de Christie’s, escaló su estimación de 8.000 dólares a u$s15.000.

La colección de heliografías, serigrafías, litografías, grabados y xerocopias, impresa en editoras porteñas e internacionales, configura un impecable registro de la sensibilidad del artista, creador de un lenguaje propio. Oscilando entre su espíritu juguetón, rebelde y provocativo, Ferrari, hijo de un artista que pintaba en las iglesias, enuncia una feroz crítica al poder político y religioso. Las obras de esta venta las realizó mayormente en Brasil, durante su exilio político, desde 1976 hasta 1991, aunque figuran varias de la nueva centuria.

Los dibujos escritos, casi o plenamente abstractos, exhiben sus rasgos redondeados de puño y letra; mientras en otros, los diseños enmarañados transmiten una obsesión rayana en la desesperación. La imagen visual de la escritura atrapa al espectador cuando intenta descifrar un significado que puede estar ausente o se nos escapa. Entretanto, como acordes sinfónicos de la forma, hay garabatos y arabescos enrulados o trazos crispados donde, de acuerdo al procedimiento siempre sorprendente, se descubre una palabra. Lo visible y tanto como lo invisible ejercen una extraña seducción.

Resulta fácil deducir que en el despliegue de manuscritos que parodian la escritura subyace la intención subversiva de transmitir un mensaje. Pero, de ser así, las cualidades artísticas sobrepasan el objetivo. ¿Son reflexiones sobre el contenido de un texto o sobre su ausencia? Ferrari apela a la dificultad interpretativa y acentúa el enigma. Sus experimentos fueron numerosos. Hay un desnudo de Man Ray de la serie de poemas de Borges escritos en Braille. Y mientras explora técnicas y materiales diversos, crea las heliografías y utiliza signos Letraset. Así multiplica las obras, abarata costos y las envía por correo. Desde San Pablo a Buenos Aires viajan sus muchedumbres, las autopistas sin salida, los planos y cartografías, obras inspiradoras para nuestros artistas. Kuitca y Siquier para comenzar.

Ya de regreso en Buenos Aires, Ferrari escribe –dibuja- una carta donde sí se lee: “24 de diciembre de 1997, Papa Juan Pablo, Ciudad del Vaticano”. Las letras están adornadas y las palabras bailan sobre la página. “Club de Herejes, blasfemos, paganos”, se lee casi al final. Luego, en la serie “Errores” realizada en Argentina, los trazos reiterativos se superponen, esconden las palabras. En “El autor como productor”, Walter Benjamin escribe que el artista no debe subordinarse a una ideología política. La cuestión es crear libremente una imagen de manera que esa libertad sea, en sí misma, un acto político. Recién entonces –para Benjamin-, el arte no ilustra la política; la elección de la libertad constituye el acto político.

Las vidrieras de Azur están dedicadas al remate. Los datos sobre las obras se encuentran en la dirección www.galeriaazur.com donde se pueden realizar ofertas. Las pantallas registran la escalada o estancamiento de los precios. Hoy, ningún artista argentino ha llegado en subasta al millón de dólares. No obstante, Ferrari regresaba de Venecia, cuando contó que ese dinero le habían ofrecido por su avión realizado durante la guerra de Vietnam, y aseguró que no quiso venderlo. La reproducción en serigrafía tiene una base de 40.000 pesos. Entretanto, la Fundación Ferrari se apresta a presentar en el Museo Reina Sofía de Madrid una exposición que seguirá su gira por Europa y llegará al Pompidou.

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