28 de agosto 2007 - 00:00
Celebran influencia de Paul Cézanne en el arte contemporáneo
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«Naturaleza muerta con duraznos y peras» (1890-1895), de
Paul Cézanne (detalle). Hace un siglo, su muestra en el
Salón de Otoño en París modificó el arte futuro.
La importancia de la muestra también radica en el hecho de que reunió pinturas de ambas colecciones que, antes de dispersarse durante el período de las dos guerras mundiales, promovieron el reconocimiento internacional de Cézanne. Se exponen varios autorretratos y naturalezas muertas. Entre otras obras se destacan «Madame Cézanne en sillón rojo» (1877), retrato de Hortensia Fiquet, esposa del artista, cuya representación marcó una fuerte ruptura con el retrato del siglo XIX.
En su búsqueda de síntesis entre lo universal y lo único, aunque sus modelos están pintados como si fueran naturalezas muertas, los retratados mantienen su singularidad. «La naturaleza siempre es la misma, pero de su apariencia visible no hay nada que permanezca. Nuestro arte tiene que procurarle la dignidad de lo perdurable.», sostuvo según recuerda en sus conversaciones con Joachim Gasquet.
«Bañistas» (1875-76), considerada la primera de sus composiciones en este tema del que Cézanne realizó una serie de obras, como «Cinco bañistas» (1880), también expuesta, se reconoce la experimentación del artista en este género. «Casa sobre el Marne» (1888-1890) una obra que Loeser donó al presidente de los Estados Unidos y sus sucesores para la Casa Blanca. «Cena en casa de Simone», una copia que realizó en su juventud de la obra homónima de Paolo Veronese, cuando pasaba días en el Museo del Louvre estudiando y reproduciendo obras maestras del Cinquecento italiano.
«Mont Sainte-Victoire, vista-desde Les Lauves» (1904-1906), es un paisaje sobre el que el artista había afirmado «¡Qué sed imperiosa de luz solar! Y qué melancolía al atardecer cuando toda esa pesadez se posa sobre ella. Estos bloques eran fuego. El fuego todavía se encuentra en ellos. La sombra, el día parece retroceder con respeto, parece temerles... cuando pasen grandes nubes te darás cuenta de que sus sombras tiemblan en los peñascos como si se abrasaran, como si al mismo tiempo fueran engullidas por una boca ardiente».
Numerosas manchas cromáticas yuxtapuestas configuran el paisaje sin exactitud naturalista pero pleno de vitalidad. Fascinado por esa montaña cerca de Aix-en-Provence y sus alrededores, la representó en dibujos, acuarelas y óleos. «La intensa sensación de la naturaleza es la base necesaria de cualquier concepción del arte, y en ella se basa la grandeza y la belleza de la obra futura. El conocimiento de esos medios de expresar nuestra emoción no es menos esencial, y sólo se puede adquirir tras una larga experiencia», señaló el artista.
El filósofo francés Claude Merleau-Ponty, que consideró la emoción artística por excelencia como un sentido de extrañamiento por la existencia misma, encontró en Cézanne el paradigma de lo esencial del arte. La muestra también incluye telas de otros artistas, entre ellos Camille Pissarro, Vincent Van Gogh, Henri Matisse, John Singer Sargent, Mary Cassatt, artistas europeos y norteamericanos con los cuales Fabbri -también pintor-, estuvo vinculado. La exposición en Florencia realizada por la Fondazione Strozzi fue un proyecto del Ente Cassa di Risparmi di Firenze y estuvo a cargo de Francesca Bardazzi, experta en el coleccionismo de Cézanne en Italia, y Carlo Sisi, director en el Palazzo Pitti de la Galleria d'Arte Moderna.




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