18 de junio 2003 - 00:00

Certera crónica de delincuentes

Osvaldo Aguirre «Enemigos públicos» (Bs. As., Aguilar, 2003, 493 págs.)

Además de poeta y novelista, Osvaldo Aguirre es un periodista especializado en policiales. En el 2000 publicó «Historias de la mafia en la Argentina», antecedente inmediato de «Enemigos públicos».

Su nuevo libro reúne los diez casos criminales más sonados de nuestro país: una galería de pistoleros, bandidos rurales y urbanos, proxenetas y asesinos, que por obra de la crónica periodística se convirtieron en figuras muy populares. Algunos de ellos cobraron un aura casi romántica en el imaginario popular, como sucedió con «Mate Cocido» y «El Pibe Cabeza», cuya vida llevó al cine Leopoldo Torre Nilsson. Otros, en cambio, fueron recibidos por la prensa como verdaderos monstruos. Tal el caso de Cayetano Santos Godino, «el Petiso Orejudo», un siniestro personaje que desde temprana edad se dedicó a asesinar niños. Godino era un retrasado mental, hijo de italianos, cuyo cuerpo esmirriado y enormes orejas le daban un aspecto desvalido. Su caso quedó ligado a las terribles condiciones de miseria, ignorancia y hacinamiento en que vivían los inmigrantes, a principios del siglo XX.

Aguirre se ocupa de reconstruir minuciosamente el contexto social que dio origen a cada uno de estos criminales. Así, la figura de Guillermo Hoyo, «Hormiga Negra», aparece ligada al gaucho alzado o «mal entretenido», pero admirado por su coraje y destreza con el cuchillo. La relación entre crimen y sociedad se intensifica en el capítulo dedicado a la Zwi Migdal, una organización de rufianes polacos que dominaban el negocio de la prostitución y la trata de blancas.

Sin embargo, pocos casos resultan tan perturbadores como el de Carlos Eduardo Robledo Puch, un veintiañero de rostro angelical, hijo único de una familia de buen pasar económico, que inició una carrera de crímenes y robos apenas iniciada la década del '70. Obsesionado por los autos y las motos, a los que siempre terminaba chocando y dejando abandonados, fue detestado por la prensa y la opinión pública por su costumbre de matar por la espalda y su completa falta de resonancia emocional ante los crímenes cometidos.

Este interesante material, que incluye documentación fotográfica, ofrece la posibilidad de revisar algunos de los mitos que nuestra sociedad fue creando en relación al crimen.

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