17 de junio 2004 - 00:00

"Chicas de calendario"

Helen Mirren, Julie Walters y las otras «chicas del calendario» en el film del inglés Nigel Cole.
Helen Mirren, Julie Walters y las otras «chicas del calendario» en el film del inglés Nigel Cole.
«Las chicas del calendario» («Calendar Girls», Gran Bretaña, habl. en inglés). Dir.: N. Cole. Int.: H. Mirren, J. Walters, J. Alderton, L. Bassett y otros.

La idea de esta agradable película inglesa tiene su origen en un episodio auténtico que protagonizó, en un pequeño poblado inglés, un grupo de mujeres de mediana edad (y algo más también). Para su transformación en largometraje se debió recurrir, forzosamente, a una buena parte de fantasía, lo que a veces llega a desnaturalizar un tanto los alcances reales del episodio para acercarlo más a puras ficciones, del tipo «The Full Monty», el film con el que más se lo ha comparado.

Todo ocurrió en North Yorkshire, una comunidad donde la emoción más fuerte solía ser escuchar una conferencia sobre el cultivo de los brocolis, y donde nunca pasó absolutamente nada desde los años en que por allí merodeaba, aunque sólo en la imaginación de Arthur Conan Doyle, el sabueso de los Baskerville. En esa comunidad, más precisamente en la Liga de Amas de Casa (el ámbito donde se disertaba sobre los brocolis y se llevaban a cabo intrépidos torneos de preparación de pasteles), una de sus miembros (Julie Walters) pierde a su marido, enfermo de leucemia.

Su mejor amiga (Helen Mirren), convencida de que el hospital local necesitaba recaudar más fondos, llega casi por azar a tomar la iniciativa más audaz que hubo en esa región desde los años de la retirada de los romanos: editar el habitual calendario local, cuyos motivos solían ser paisajísticos o florales, con fotografías artísticas de doce integrantes de esa Liga... desnudas.

El pequeño escándalo en la comunidad, bellamente balanceado con divertidos rasgos de narcisismo y pudor por parte de quienes van a ser las « modelos» (hasta se incluye una civilizada y muy británica disputa sobre quién va a ser Enero y quién Junio), está vertido con ingenio y gracia. Realzan por supuesto toda esta empresa las magníficas Mirren (que puede ser igual de convincente como la inspectora de la serie policial «Principal sospechoso» como en esta avispada ama de casa) y Walters (la profesora de baile en «Billy Elliot»).

Este minúsculo episodio alcanzó, por su insospechada repercusión periodística y las incalculables ventas del calendario que agotó centenares de ediciones, una recaudación récord para el hospital (se habló de un millón de dólares).

Dramáticamente, desde luego, la historia no daba para mucho más, razón por la cual el guión fuerza un tour por Hollywood, una visita al programa de
Jay Leno y hastaun conflicto de conciencia por las derivaciones que va tomando el papel de cada una de ellas.

Pero más allá de realidad y fantasía, de situaciones auténticas o reales, lo que más valorará el público en esta película (sobre todo el femenino) es el papel glorioso que tienen estos personajes de mujeres comunes, que sin cuerpos ni tallas perfectos, sin militancias feministas, se convierten, sólo por lo que son y lo que hacen, en el centro del mundo.

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