6 de octubre 2003 - 00:00

Ciclo en Colonia tuvo más funcionarios que público

Ciclo en Colonia tuvo más funcionarios que público
Colonia (Uruguay)- Con un concurrido asado finalizó ayer la muestra de «Cine del Plata», donde se exhibieron films argentinos y uruguayos y por la que pasaron Jorge Coscia, presidente del INCAA, acompañado en todo momento por su amigo y colaborador Rodolfo Hermida; su par uruguayo Washington Algaré, el cónsul argentino en Colonia, Gustavo Grippo y el intendente de la ciudad Carlos Moreira Reisch, entre otros funcionarios argentinos y uruguayos.

La cúpula organizadora y los periodistas invitados superaron en número al elenco artístico, cuyas apariciones fueron más bien fugaces: Gustavo Garzón llegó con su pequeño hijo el primer día sin saber bien a qué se debía su presencia (había sido invitado por «El fondo del mar» que finalmente se levantó); Patricio Contreras arrivó en el mismo barco, pero para cuando proyectaron «Ciudad del sol» ya se había ido y la actriz Jimena La Torre tampoco se quedó a ver «Bar el chino», la película que venía a presentar. Sí estuvieron en fecha y forma el director argentino Carlos Galettini con la actriz Jazmín Stuart por « Ciudad del Sol» y Daniel Burak de «Bar el chino».

La concurrencia de lugareños fue pobre, en parte por la escasa difusión, lo que llevó a la productora de «Aparte» y el director de «Raymundo» (dos de los films uruguayos en exhibición) a hacer publicidad por las suyas, a ver si tentaban al público reticente. Los organizadores también atribuían la baja convocatoria de público local al casi nulo hábito que tienen de ir al cine o al teatro. En la ciudad no hay salas de cine y hay un único teatro enclavado en el bello Bastión del Carmen. De modo que el festival organizado por el INCAA argentino y su par uruguayo, el INA, exhibió los films en un auditorio montado en el Politécnico de Valencia, reciclado recientemente y ubicado frente a la Plaza de Toros, que dicho sea de paso, ahora aguarda ser recuperado como complejo cultural. El intendente comentaba al respecto: «En Colonia la gente es muy extraña, quienes viven acá se quieren ir y quienes la visitan se quieren quedar a vivir. Pero no les pidas que realicen actividades extras a las cotidianas».

En ese sentido, «Abre el Helvético», el film que abrió el festival el jueves pasado se convirtió en una metáfora de la ciudad, de la muestra misma y del incipiente cine uruguayo. La película, dirigida por Juan CarlosArch narra cómo los habitantes de un pequeño pueblo del departamento de Colonia (Nueva Helvecia) compraron una sala de cine para evitar que sea rematada. Arch explicó que ante la amenaza de remate del Helvético, hubo cinco donantes anónimos que aportaron 5 mil dólares cada uno mientras los 75 mil restantes, se recaudaron y fueron financiados por un banco, al que todavía se le deben 65 mil dólares.

Estos días se habló de convertira ese cine en un nuevo «Espacio INCAA» (salas donde se fomenta la proyección de cine argentino, siguiendo la modalidad del KM 9300 en NuevaYork). En tanto, Coscia, por el INCAA, y Washington Algaré, por su par uruguayo, se entusiasmaron con el proyecto «Historias comunes» que, más allá de los discur sos sobre la integración binacional, busca concretamente la creación de una oficina de servicios para quienes vienen a filmar a Colonia, como lo hicieran María Luisa Bemberg con «De eso no se habla» o Héctor Olivera con «Los viernes de la eternidad». Curiosamente, se quiere fomentar la filmación en Colonia pero no se estima la reapertura de cines.

Coscia
habló poéticamente de aprovechar «el yacimiento de relatos con que contamos porque Estados Unidos ya contó las historias diez veces y Europa se quedó sin historias. Es nuestro momento» y reconoció que parafraseaba a Juan José Campanella cuando hablaba de «cine abúlico», aquél donde, en apariencia, no pasa nada: «No digo que no deba existir ese cine abúlico, donde parece no haber relatos, lo que creo es que sus defensores deben dejar un poco esa soberbia de creer que es lo único que existe. Que se hagan películas abúlicas y las vea quien pueda, pero que conviva con el otro cine, que es el que yo prefiero», abundó Coscia.

A la hora de presentar el estremecedor documental «Aparte» (retrata las experiencias de jóvenes marginales habitantes de villas uruguayas), el director del Instituto Uruguayo reconoció: «No pusimos un peso. Sin embargo, los compensamos porque casi van al Oscar y al Goya». En rigor la elegida para representar a Uruguay en ambos premios es «El viaje hacia el mar», de Guillermo Cassanova, que también se exhibió en esta muestra. El director aspira a mostrarla en Mar del Plata o en el Festival municipal porteño y estrenarla luego comercialmente en nuestro país. Por su lado, la productora de «
Aparte», Pepi Gonçalvez, confesaba sotto voce no confiar en el « palabrerío» de los funcionarios, que para ella deberían hacer más y decir menos. «Estos encuentros entre directivos sirven para la imagen porque lo cierto es que nosotros jamás recibimos apoyo y así y todo la película fue un 'boom' que llevó 50 mil personas al cine», dijo Gonçalvez a este diario.

De la muestra se destacaron la mencionada
«Aparte», de Mario Handler, el fresco documental «Balnearios» del argentino Mariano Llinás (vista con buena repercusión sólo en el Malba); « OscarAleman-Vida con swing», de Hernán Gaffet y «Bar el chino», de Daniel Burak (que se estrena en nuestro país el 16 de octubre).

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