Parasite y el triunfo del arte de las apariencias

Espectáculos

 ¿Por qué Parasite ha hecho historia? Porque por primera vez una película de habla no inglesa obtiene el Oscar a mejor película, no solo eso, también se quedó con las categorías de mejor guion original, mejor película extranjera, y mejor director. Eso es más que suficiente para decir que es un acontecimiento histórico.

Histórico sí, pero no casual, el film de Bong Joon-Ho (Snowpiercer, Okja) fue galardonado con la Palma de Oro en Cannes, primera vez para una película coreana. Ese primer impulso y las reacciones suscitadas dieron paso a una sucesión de premios: Sindicatos de Directores de arte, el Sindicato de Actores, el BAFTA y los Golden Globe. Ese ha sido el camino hasta llegar a los Oscars, como en el caso de Cannes, desde la nominación era la primera vez que una película coreana llegaba a esa instancia.

Pero ¿Es Parasite un filme a la altura de lo acontecido? La respuesta es sí, Bong Joon-Ho, su director y guionista, nos presenta una precisa mirada de las dos caras de una misma moneda: como se vive y se sobrevive en los extremos, lo alto y lo bajo de las clases que integran una sociedad de consumo.

Por un lado está la familia Kim, compuesta por el padre Kim Ki-taek, la madre Chung-sook, el hijo Ki-woo y la hija Ki-jeong. Viven en un pequeño semisótano, no consiguen trabajo, y se las ingenian como pueden para subsistir, son los olvidados, literalmente lo más bajo a lo que se puede llegar.

Del otro lado tenemos a la familia Park, un padre exitoso, una esposa dedicada, una hija adolescente y un hijo pequeño que padece algunos trastornos psicológicos, productos de una traumática experiencia vivida durante su último cumpleaños. Al núcleo familiar se les suma su ama de llaves, todos comparten una moderna mansión en las zonas altas de la ciudad de Seúl.

Una oportunidad laboral para el hijo mayor de la familia Kim lo cambiara todo, mediante un falso certificado universitario, logra convertirse en el profesor particular de inglés de la hija mayor de la familia Park. Inmediatamente y a través de diversos métodos, todos tan ingeniosos como cuestionables, todos la familia Kim logran hacerse pasar por trabajadores respetables, y uno a uno van ocupando puestos laborales de relevancia para el día a día de la familia Park.

A pesar de que entre ambas familias existe una diferencia social insalvable, los Kim y los Park –al igual que los parásitos– comienzan a necesitarse para sobrevivir. Su vínculo conforme avanza la trama se hace más estrecho, y por lo tanto más peligroso.

El mérito de Bong Joon-Ho reside en no caer en estereotipos, a través de su humor negro Parasite nos hace ver las diferencias, pero sin señalar con el dedo a los “buenos y los malos”. Es el arte de la apariencia lo que lleva las riendas de la trama en gran parte de la película, pero la realidad es solo una, y tarde o temprano llega, en este caso golpea con fuerza. Lo suficiente como para dejar marcado el destino de las familias protagonistas.

Estos cuatro Oscars recibidos por Parasite es un avance importante, hay mucho más cine allí afuera, lejos de pulso marcado por Hollywood, esperando por ser descubierto. Paradójicamente para muchos, será a través de esta suerte de legitimación que otorgan los premios de la Academia que llegaran a ese cine.

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