14 de junio 2004 - 00:00

Clásicos y rarezas en dos muestras de cine oriental

Escena de la primera «Batalla sin honor ni humanidad» de Kinji Fukasaku (que se verá hoy), films que ejemplifican como pocos el policial japonés y, para muchos,un género en sí mismos.
Escena de la primera «Batalla sin honor ni humanidad» de Kinji Fukasaku (que se verá hoy), films que ejemplifican como pocos el policial japonés y, para muchos,un género en sí mismos.
Este fin de semana comenzó un raro festín de cine oriental clásico y de culto. Con el apoyo de la Embajada de Japón, la Sala Lugones ofrece una impactante muestra del director Kinji Fukasaku (el de «Tora tora tora» y «Batalla real»), mientras que el Malba inauguró formalmente su ciclo «Oriente Violento» con títulos imperdibles de superastros como Toshiro Mifune, Jackie Chan y Sonny Chiba (quien gracias a su participación como actor y coreógrafo de las luchas samurai de las dos «Kill Bill» de Quentin Tarantino, más la proyección de dos de sus viejos films, reina de modo singular en la cartelera porteña).

Las ocho películas de Kinji Fukasaku que se proyectan en la Lugones hasta el domingo 20 pueden llegar a ser toda una revelación para el espectador curioso, ya que varios de estos films no sólo ejemplifican como pocos el cine policial japonés, sino que suelen ser considerados como un género en sí mismos. Esto no parece exagerado, teniendo en cuenta que sólo la saga de «Batallas sin honor ni humanidad» incluye 10 films rodados entre 1973 y 2000, ocho de ellos a cargo de Fukasaku. Se asegura que todo el ciclo es en celuloide.

Ya desde su título, la primera «Batalla» de Fukasaku (que se verá hoy) explica su tesis. Si siglos atrás un samurai defendía su honor con medidas extremas como el harakiri, los guerreros modernos de la yakuza, no pasan de cortarse un dedo para remediar un error grave. El héroe de Fukasaku, Bunta Sugawara, fiel a su compromiso yakuza, acepta ofrendar un dedo, pero no tarda en percibir que nadie sabe cómo hacerlo correctamente, y sólo cuenta con la asistencia de una prostituta veterana. Este tipo de escena irónica, simple y realista es la quintaesencia del cine de Fukasaku, con muchos puntos en común con los thrillers políticos europeos de aquella era.

Además de «Batalla sin honor...», los clásicos más renombrados entre los policiales de Fukasaku que incluye la muestra son «Simpatía por los perdedores» (1971), que aparentemente inspiró a Kitano en sus modernos policiales; «Policía contra el crimen organizado» (1975) y, sobre todo, «Cementerio Yakuza» (1976).

Más raros que clásicos son otros policiales previos al fenómeno de las «Batallas», como «Mafioso callejero» (1972) y la ópera prima del director «Codicia a la luz del día» (1961). Cerrando el ciclo, Sonny Chiba interpreta dos films de Fukasaku ajenos al género policial, sólo una de las facetas de la prolífica trayectoria del realizador que durante su adolescencia trabajó en fábricas de municiones en medio del horror de la guerra (siempre presente en su obra). Ellos son: «Samurai del Shogun» (1978), superproducción coprotagonizada por Toshiro Mifune, y «El caído» (1982), un film raro, prestigioso y premiado sobre un astro de cine decadente engañando a un ingenuo admirador.

Pero para ver a Chiba en toda su furia hay que pasar al Malba y su «Oriente Violento», que va todos los viernes con la única excepcióndel superclásico «Yojimbo» de Akira Kurosawa, con Toshiro Mifune (copia de 35 mm restaurada en la Argentina, igual que la mayor parte del catálogo programado en el Malba), que se proyectará el sábado 19. Se trata de una selección sin desperdicio que tiene un momento culminante con la versión integral de 139 minutos del legendario film de culto «Día del Apocalipsis» (1979). En esta superproducción dirigida por Mitsumasa Saito que mezcla ciencia ficción con cine bélico y samurais, Chiba lidera un grupo de soldados del siglo XX que, atrapados en una brecha en el tiempo, caen en medio de sangrientas luchas feudales.

El resto de la programación de
«Oriente violento» no es menos atractiva. El viernes se vio a Jackie Chan en su film «Proyecto A» (1983). Y quien quiera entender de dónde saca sus ideas Quentin Tarantino -aparte de todos los títulos ya mencionados-no debería perderse, el viernes 18, una de las mayores glorias del kung fu: «La ira del espadachín manco» (1971) del maestro chino Chang Cheh, descubridor de Bruce Lee y mentor de John Woo, que pronto reaparecerá en pantalla grande con algunos de sus clásicos más representativos.

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