Uno de los momentos más coloridos del primer show que dio Coldplay el
martes en un Gran Rex colmado de público poco dado a explosiones.
Con un Gran Rex desbordado (3300 espectadores) y 133 personas que quedaron afuera por haber presentado tickets falsos adquiridos en subastas on line (se vendían entradas a 1.800 pesos, la más cara por vía oficial costaba 400 pesos) Coldplay ofreció el martes un primer show correcto que justificó, desde la propuesta artística, la decisión de la banda de actuar en un teatro y no en un estadio, donde habrían llenado.
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Desde las butacas, el público bailó, aplaudió y gritó pero siempre sin la explosión que generan otras bandas de rock y hasta DJs en fiestas electrónicas extasiadas. Obedientes, los presentes respetaron los momentos íntimos en los que Chris Martin, lider de la banda, se sentaba al piano a tocar o, entre lo mejor de la noche, cuando el cuarteto ejecutó «Green eyes» a dos guitarras, armónica y voz, desde una de las escaleras que conducen al Pullman. Esas mismas escaleras sirvieron para que, en dos oportunidades, Martin subiera a los saltos a saludar a los fans en éxtasis por tener a metros a su ídolo, aunque no les haya dado la mano.
El show abrió a las 21.45 con «Square-1» y siguieron «Politik» y «Yellow», donde soltaron decenas de globos gigantes por todo el teatro.
El climax llegó junto con los hits «Speed of sound», «The Scientist» y «Swallowed in the sea», esta última en versión enchufada con batería de principio a fin. Se lució allí Will Champion mientras el guitarrista Jon Buckland y el bajista Guy Berryman acompañaron correctamente la alternancia de Martin en los teclados y guitarra.
Una lástima que por momentos su voz quedara en segundo plano, quizá por los movimientos extremos e incansables, que incluían recostarse en el escenario y saltar, algo que Madonna hace sin que su voz se altere. Quizá Martin mejore ese punto con sus prácticas dirias de yoga.
Con el excelente tema «Fix you» llegó el final del ritual que había comenzado en el estacionamiento, con decenas de fans acreditados para obtener el codiciado autógrafo en fotos y fetiches varios.
Luego de la ovación calma y «cool», propia del público de Coldplay, hubo varios que los esperaron a la salida del estacionamiento contiguo. Pero los músicos salieron presurosos hacia el hotel. Otros que se apuraron a salir antes de ser interceptados fueron Mauricio Macri, Florencia Peña con marido e hijo, el actor Carlos Santamaría y Lalo Mir.
Antes del show del martes, los Coldplay recibieron en el backstage a fans y prensa para el «Meet and Great» (Conocerse y saludarse). Como buenos caballeros ingleses, besaron uno a uno a los presentes y cuando este diario preguntó si habían tocado junto a Charly García en el Hotel Faena (se sabe que el astro local alterna vivienda entre el 5 estrellas y su casa) comentaron jocosos que el argentino «nunca apareció». Pero no se quejaron del plantón. En los camarines había varias copas preparadas para vino o champagne pero nadie tomó alcohol sino más bien litros de agua mineral antes y durante. El después del show no se sabe.
Pero además son afectos a los deportes y recordaron en el diálogo del backstage el buen picadito de fútbol que habían jugado con algunos entusiastas en el hotel y también pusieron en duda que viajen a Brasil el viernes pues les gustaría pasar otro fin de semana en «esta preciosa ciudad» que es Buenos Aires, tal como la definió Martin, durante el recital en el que habló casi por completo en español (no fue mucho lo que dijo).
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