8 de enero 2026 - 16:16

Con el cine de Suzuki y cultura nipona, se celebra la primera inmigración japonesa

Ciclo en el Malba con películas de los 50 y los 60, muestras en La Plata, José C. Paz y Villa Crespo se llevarán a cabo para festejar el 140° aniversario de la llegada de japoneses al país.

El Matsuri en Villa Crespo vuelve en enero.

El Matsuri en Villa Crespo vuelve en enero.

Con acción estilizada en la pantalla, y acción en vivo y acompañada de comida en La Plata, Villa Crespo y José C. Paz, comienzan este mes los festejos por el 140° aniversario de la primera inmigración japonesa a la Argentina. Desde este jueves, en el Malba, vuelve el cine de Seijun Suzuki, celebrado autor de historias de yakuzas y otras personas medio belicosas.

En el debut, “El vagabundo de Tokio” (1966, un asesino a la espera de ser asesinado). El 22, “La bella del submundo” (1958, un ex convicto, un amigo, una mujer y una trampa) y “El tatuaje del dragón blanco” (1965, un yakuza quiere rehacer su vida pero el clan lo persigue hasta Manchuria). Y el 29, “Senos jóvenes” (1958, un loquito peligroso se enamora de su asistente social) y “El sueño de la bestia” (1960, quien parecía un respetable comerciante de golpe se hace humo). Todo, en copias 35 mm. enviadas por The Japan Foundation.

En otro orden, sin tiros pero con tambores, ya se anuncian el Bon Odori de La Plata, sábado próximo, y el Bon Odori de José C. Paz (sábado 24). Explicación: el Bon Odori es una danza tradicional colectiva, que significa comunidad y celebración y en este caso la ofrecen los nikkei, es decir los jóvenes descendientes de aquellos primeros inmigrantes (en total se calculan unos 60.000 nikkei a lo largo de todo el país).

Pero además, y esto es lo más fuerte, se anuncia el 3° Buenos Aires Matsuri (sábado 17, domingo 18) en el Mercat Villa Crespo. Con bandas, tambores taiko, bailes j-pop y tradicionales, puestos de comida oriental, feria de artesanías, manga, animé y otras tentaciones, el Matsuri es un festival tradicional que puede hacerse en diversas épocas del año. Este es el de verano, donde además de comer cosas raras la gente puede probarse unos kimonos livianos, de estación, llamados yukatas.

Conviene ir temprano. Al Matsuri anterior concurrieron más de 15.000 personas. “El crecimiento de los matsuri en Argentina responde a un interés genuino por la cultura japonesa entre las nuevas generaciones. No es solo la influencia del animé o la gastronomía, es la búsqueda de experiencias colectivas, rituales y significados que puedan unirnos”, comenta Keika Furukawa, directora del Centro Cultural e Informativo de la Embajada de Japón en Argentina.

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