6 de octubre 2006 - 00:00

Contagia alegría la obra lúdica y mordaz de Pino

Le Voyeur», una de las pinturas esencialmente lúdicas,pero también finamente irónicas, de Felipe Pino que puedenverse en la UCA de Puerto Madero.
Le Voyeur», una de las pinturas esencialmente lúdicas, pero también finamente irónicas, de Felipe Pino que pueden verse en la UCA de Puerto Madero.
La nueva muestra de Felipe Pino en la UCA (Av. Alicia M. de Justo 1300. Campus de Puerto Madero) recuerdan pensamientos de Nietzche en «Estética y Teoría de las Artes»: «Para que haya arte, para que de alguna manera haya una actividad y una visión estéticas, es indispensable una condición fisiológica: la embriaguez. En primer lugar es necesario que la embriaguez haya intensificado lo excitable de toda la máquina; sin esto no hay arte». En el caso de Pino hay embriaguez por el color como protagonista que aparece terminante, sonoro; por el trazo vital, la corporeidad rotunda de las formas en algunos casos y, en otros, por lo esquemático que linda con el descabezamiento o la aparente ausencia del cuerpo; y por la energía que llega al contemplador sin desbordes.

Con ella viene la alegría de solazarse con una pintura esencialmente lúdica que no esquiva lo mordaz, la fina ironía sobre cualquier tema de la realidad así como el de un instante fugaz con el que el artista se involucra. La crítica a la crítica de arte, al coleccionista, a la política, sin prejuicios, con libertad. No se salvan ni Gauguin, ni Vermeer, a quienes, en realidad, homenajea. Cómo no sonreír, e incluso reír, ante «Momento de Tensión», «Gran Cabeza,Gran», «Derrida», «Para la Historia», «Uno contra Todos», realizados en 2006, «pintados con arrojo», según lo señala Eduardo Stupía en el catálogo.

Felipe Pino desenmascara con bronca el repertorio de situaciones entre crueles y absurdas de la época en la que le toca vivir, lo hace con agudeza, con magnanimidad, con sabiduría, como quien está de vuelta. Clausura el 8 de octubre.

  • David Lamelas

  • Bajo la curaduría de Inés Katzenstein, «David Lamelas. Lo Super-real. Obras 1969-1984» reúne 10 obras realizadas en Londres y Los Angeles por este artista argentino, uno de los protagonistas del movimiento de vanguardia del Instituto Di Tella. Esta «Le Voyeur», una de las pinturas esencialmente lúdicas, pero también finamente irónicas, de Felipe Pino que pueden verse en la UCA de Puerto Madero. muestra forma parte de una serie de exposiciones y homenajes que se presentan desde fines de los '90 con el propósito de revalorizar su obra; el último, en 2001, un simposio organizado por el Royal College of Arts de Londres.

    Artista nómade, Londres, Nueva York, Bruselas, Berlín, París, spm ciudades en las que ha vivido desde 1968; representó a la Argentina en la Bienal de San Pablo en 1967 y en 1968 en la Bienal de Venecia.

    Lamelas es un artista conceptual, del lenguaje, un pionero del video, ha realizado films de carácter antropológico, así como del tiempo real en el que se suceden los acontecimientos, por ende, de lo inmediato y de lo fugaz. En un recorrido por su exposición, Lamelas habló del origen de las obras relacionado con su nomadismo y soledad al llegar a sus diferentes destinos. Fotografiaba a sus nuevos amigos en un contexto arquitectónico y en Londres contrató a un fotógrafo de «Vogue» para retratarlos sacándolos de su anonimato para convertirlos enseres mediáticos. Al llegar a Los Angeles hizo 40 retratos de 40 personas, uno por día, y los convirtió es estrellas de cine, «Amigos de Los Angeles» se proyecta en orden alfabético.

    También se fotografió como rockero, quién no quería serlo en ese entonces, excelentes contrastes de luz y sombra y esta apropiación de distintos lenguajes del espectáculo, según la curadora, «opera como un productor mediante diferentes estrategias de la manipulación de la imagen con el fin de señalar la manera en que se construye y percibe el presente».

    Se exhibe el film «The Desert People», testimonios de una estadía con la tribu Papago. Uno de sus miembros habla en su idioma y en inglés, un balbuceo acerca de la transculturización y la identidad, temas que hoy son abordados , diríamos, hasta el exceso. Otros videos, «The Dictator», «The Dictator Returns», realizados en Los Angeles hasta mediados de los '80, inspirados en los noticieros televisivos revelan la transformación demográfica de California de esos años.

    Su sentido del humor para hablar de una obra que testimonia el tiempo en la que fue realizada quebraron el ascetismo del cuidadoso y a su vez reticente montaje. En el Malba (Av. Figueroa Alcorta 3415). Clausura el 20 de noviembre.

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