11 de diciembre 2000 - 00:00

Copes sintetiza 50 años de excelencia

«Copes tango Copes.» Dir.: J.C. Copes yA. Bolos. Coreog.: J.C. Copes. Esc. y amb.: E. Benvenuto. Arreglos y dir. mus.: L. Bernstein. Vest.: M. de Copes. Luces: G. Ovejero yA. Greglo. Int.: J.C. Copes, J. Copes, Ballet «Copes tango danza». Invitada: M. Graña, (Repite: 15 y 16/12.) Teatro Avenida.


(12-12-00) Este nuevo espectáculo del bailarín y coreógrafo Juan Carlos Cope reseña 50 años de la vida artística de un ícono de la danza porteña. El show, muy dinámico y atractivo visualmente, es naturalmente autobiográfico y, luego de una apertura con Copes rodeado de su compañía (de una docena de bailarines muy bien adiestrados por su mentor y maestro) narra la historia del magnífico exponente del tango argentino desde los lejanos días de su iniciación en el Club Atlético Atlanta en 1948 y su participación en el concurso de baile del Luna Park en los cincuenta. De esta manera se van escalonando experiencias y compañeros de rubro (a los que homenajea puntualmente) hasta arribar al Copes de hoy, que sigue bailando con frescura, arte y pasión.

No faltan en la catarata de recuerdos ni las influencias de los monstruos de la come-dia musical de Hollywood ni sus incursiones en Broadway, en el cine de Saura y su inter-pretación de la literatura borgiana. En forma casi didáctica el show se encarga de explicar cómo se va conformando un estilo, cómo se va construyendo una personalidad artística y cómo también se deja una impronta y una enseñanza en los discípulos.

La música grabada es un compendio de lo mejor que ha dado el tango desde los históricos hasta Troilo, Pugliese y Piazzolla, con la que Copes va diseñando un sutil entramado de cortes y quebradas que ejecuta él mismo para ilustrar los últimos años y Marcelo Bernadaz encarnando al Copes joven, coreografía fragmentada en el habitual formato de la revista musical. La participación como artista invitada de María Graña contribuye a la efectividad del espectáculo con un set propio donde interpreta varias piezas de su repertorio.

La iluminación busca, sobre todo en los primeros tramos del show, el clima de evocación neblinosa, mientras que para otros momentos se prefirió la luz de efecto. La escenografía aporta elementos esenciales para contar la historia, dejando el mayor espacio para la danza, como corresponde. La proyección de slides y de fragmentos fílmicos ambienta el pasaje de los años y la serie de homenajes (a Troilo, a Piazzolla, a Tita Merello). Johana Copes es la partenaire de su padre, demostrando con su juventud y severo aprendizaje que el legado del maestro está en buenas manos.

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