26 de agosto 2005 - 00:00

Corea como nunca se vio

El director de este film consiguió el mayor presupuesto en la historia del cine coreano para algo que muestra la guerra en sus niveles más gratuitos y crueles, con imágenes no más gráficas que las del Soldado Ryan de Spielberg, pero sí mucho más fuertes al mostrar combatientes que sólo por casualidad fueron reclutados por los comunistas del norte o los demócratas del sur. Justamente la historia de dos hermanos que terminan en bandos opuestos sin nunca tener la menor noción de ninguna ideología funciona como toque clásico y al mismo tiempo detalle audaz de una película de gran sinceridad e imposible arenga chauvinista. Aquí los personajes son reclutados a la fuerza de uno u otro lado, y sufren tanta presión como para no querer perdonarle la vida a un recluta del bando opuesto que hasta hace unos meses atrás era su mejor amigo. Las maldades totalitarias de ambos bandos se apoyan mutuamente a costa de pobre gente como los dos hermanos protagonistas. Es interesante ver cómo cambia el punto de vista ante los avances de la guerra moderna y los aviones cazas que tanto le importaban a Hollywood en sus escasos films sobre Corea. Esta obra maestra no tiene nada que ver con ninguna rareza oriental para snobs: «La hermandad de la guerra» es lo más parecido a «Sin Novedad en el frente» que uno podría esperar del cine del siglo XXI.

Diego Curubeto

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