12 de agosto 2002 - 00:00

Cornejo deslumbró a La Plata

Hernán
Hernán
• Ballet Estable del Teatro Argentino de La Plata. Solista: Herman Cornejo. Prog.: «Chopiniana» (Chopin-Fokin), «El espectro de la rosa» (Weber-Fokin), «Sueño de una noche de verano» (Mendelsshon-Araiz). Orq. Est. Dir.: C. Buchler. Ballet Estable. Dir.: O. Araiz y M. Galizzi. Teatro Arg. de La Plata. Prox. func.: 24 y 25 de agosto, con nuevos repartos.

Herman Cornejo pertenece a la distinguida franja de bailarines argentinos que han trascendido en el exterior. Integra actualmente el elenco del American Ballet Theatre, donde bailan también Julio Bocca, Paloma Herrera y la hermana de Herman, Erika. Convocado por el Argentino platense, este artista surgido del grupo que acompañaba a Bocca en sus presentaciones regulares ha vuelto con excelentes condiciones, ha profundizado sus ya notables habilidades técnicas y también un gesto dramático de mayor alcance.

Aquí debió asumir dos papeles bastante similares, lo que impidió apreciarlo en un rango más amplio. En lo que se vio, brilló con depurados medios y una presencia física apta para las interpretaciones solicitadas, es decir, un espíritu del aire y un duende. Precisamente en «El espectro de la rosa», un pequeño dúo de Fokin inspirado en Théophile Gautier, desarrollado con un lenguaje académico y romántico, Cornejo fue el audaz fantasma que embriaga a una joven muchacha luego de su primer baile. Arrojado, de ímpetu deportivo en su salto y envolvente en sus desplazamientos, realizó una gran interpretación, merecidamente aplaudida por el público al igual que su partenaire, Paula Elizondo, de la compañía provincial.

• Sueño

En la parte final del espectáculo, que había comenzado con una cuidadosa puesta de «Chopiniana» también de Fokin, sobre partituras de Chopin orquestadas por Glazunov, bailada con esmero por el grupo femenino del ballet estable, Herman Cornejo fue otra vez un duende, trocado el rosa por el verde de un vestuario poco sentador para su estilizada figura, con pasos diseñados por Araiz para el papel de Puck, elfo del «Sueño de una noche de verano» de Shakespeare y Mendelssohn.

La multiplicidad de personajes y situaciones dramáticas desembocaron en un ballet confuso, difícil de entender si no se tiene antes un conocimiento de la obra original de Shakespeare. Quien no la conozca sólo asistirá a una suerte de divertimento donde todos los personajes entran y salen sin demasiado sentido. Todo esto se agrava con una escenografía del desaparecido Carlos Cytrynowski hecha con lienzos blancos, que más sugieren un campo nevado que un bosque con elfos, duendes, dioses y amantes apasionados en una noche de verano. Cornejo brilló una vez más en medio de la compañía de La Plata, algo indisciplinada para las exigencias de la obra.

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