Segundas partes pueden ser buenas. Este miércoles, en Congo Club Cultural, comienza la segunda edición del ShortFest Buenos Aires organizado por la revista Wipe, y el siguiente miércoles, en el Museo del Cine y el Malba, la segunda semana Mado de cine recuperado, donde se muestran joyas y rarezas rescatadas y/o preservadas por el Museo y la Filmoteca Buenos Aires, en una variedad donde caben tanto “The Unknown”, de Tod Browning, 1927, con una jovencita Joan Crawford junto a Lon Chaney, como los trabajos de Narcisa Hirsh, viejos cortos de toda clase, dos chilenos míticos, dos eróticas brasileras y las comedias “Margarita, Armando y su padre”, con Mecha Ortiz, y “30 segundos de amor”, con Mirtha Legrand también jovencita, en copias 35 mm completas y relucientes (como tendrían que estar las de Volver).
Cortos y cine de culto: dos buenas muestras para empezar el año
ShortFest Buenos Aires y la semana Mado de cine recuperado animarán la agenda cultural de enero en la Ciudad.
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El cine recuperado llega a Buenos Aires.
El ShortFest anuncia casi 40 cortos de 15 países y 4 continentes, desde EEUU y Polonia para abajo, pasando por China, México, Marruecos y otros lares hasta la Argentina, repartidos en cuatro competencias: Internacional, Argentina, de Estudiantes Latinoamericanos y de Cine Fantástico y de Terror, esta última a cargo de la productora argentino-neozelandesa Black Mandala Films.
Hay además una muestra de animación y otra sobre derechos humanos titulada Empatía, todo esto repartido entre los cuatro miércoles de enero, con entrada libre y gratuita. Entre los participantes hay cineanimadores, artistas plásticos, creadores de videojuegos, veteranos del cine arte, profesionales y amateurs de valía. Algunos nombres: la catalana Clara Amorós Ordás, Mila Useche, plástica colombiana, el búlgaro Veselin Boydev, las mexicanas Natalia Garcia Agraz y Anne Huffschmid, Michalina Musialik, polaca, los norteamericanos Benjamin Morehead y Shaddy Safadi, creador de One Pixel Brush y una veintena de argentinos como Diego Kompel, Juana González Posse, Gallo Bermúdez, Ornella Falkiewicz, Diego Marzuil y los hermanos Sinay, por citar algunos que ya están haciendo carrera.
En cuanto al Mado (sigla inspirada en el título del drama romántico “Más allá del olvido”, de Hugo del Carril), lo que anuncia es impresionante, y tan abundante que no tendría que durar una semana, sino un mes. Ahí, sin agotar la lista, figuran un drama coreano de 1958, registros del grupo cubano Sigma y de los exiliados Fernando y Miñuca Villaverde, cortos de viejos tiempos del grupo PsicoCine de Córdoba y de las escuelas de cine de Santa Fe y Avellaneda, películas filmadas en el Amazonas recuperadas por el proyecto cubano Rio Abierto, dos cintas de la India (una de ellas de 240 minutos, canciones incluidas), dos de Ciro Durán en los ’60, otras dos de Narcisa Hirsh en los ’70, un documental sobre los polacos emigrados a Merlo hacia 1949, el drama tucumano “Mansedumbre” (Leandro Katz, 1952) que se creía perdido, tres piezas underground norteamericanas y dos eróticas brasileras (“Os homens que eu tive”, de Teresa Trautman, 1973, y “Onda nova”, sobre mujeres futbolistas, de Martins & García, 1983.
Más cortos, del fotógrafo Victor “Kino” González, de arte abstracto argentino en los ’60, donde aparece Julio Le Parc, y de la franco-peruana Isabel Baufumé registrando los movimientos campesinos de los ’70 (época en que el general Velasco Alvarado impulsó la Reforma Agraria).Para amantes de los viajes, un programa con los paisajes que entre 1929 y 1931 fue registrando el bioquímico Emilio Camussi por el interior y también por Brasil, y “Tacna y Arica”, 1925, de Renée Oro, argentina que un día entró de secretaria en una productora de cine, a poco se casó con el dueño. se hizo actriz, productora y directora, y filmó buenos institucionales por medio país y sus alrededores.
Párrafo especial, el mítico “Tres tristes tigres” de Raúl Ruiz con cámara y fotografía del santafesino Diego Bonacina, luego cofundador del también mítico videoclub de Liberarte. Precisamente él le enseñó a Ruiz cómo armar una escena en plano secuencia, lo que luego sería marca de estilo del director cuando se exilió en Francia y pasó a llamarse Raoul Ruiz. Y otro párrafo especial para “Camisea” (Enrique Bellande, 2005, sobre el gasoducto de 730 kilómetros que nace en la selva del Cusco), “El amor nos hace ciegos” (Lothar Mendes, Alemania, 1925), “El chacal de Nahueltoro” (Miguel Littin, 1969), “Argie” (Jorge Blanco, 1984, sátira loca y amarga de un argentino en Inglaterra justo durante la Guerra de Malvinas) y las ya mencionadas “The Unknow”, “Margarita, Armando y su padre” y “30 segundos de amor”.
Varias de estas películas son presentadas por los hijos de los autores, o por quienes pudieron rescatarlas de las ruinas y el olvido. Entre ellos, Peter Bagrov, ex curador del archivo estatal ruso Gossfilmofond y actual curador del Departamento de Imagen en Movimiento del George Eastman Museum y presidente de la Federación Internacional de Archivos Fílmicos. El dará una charla en el Museo, el domingo 18 a las 14 hs. Esperemos que no haya demasiado calor.
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