14 de agosto 2001 - 00:00

Crisis: apenas se vende 40% de lo que se subasta

Crisis: apenas se vende 40% de lo que se subasta
(13/08/2001) Muy atrás en el tiempo quedaron los años glamorosos del mercado del arte, esos años en que las pinturas de Pettoruti, Xul Solar o Berni batían récords de cotizaciones, y las antigüedades alcanzaban cifras insospechadas. Las galerías de arte, los anticuarios y las casas de remates reconocen ahora que en general, sólo venden 40% de lo que ofrecen.

Desafiando la recesión, la Feria de los Anticuarios no se ha suspendido y se realizará entre el 30 de agosto y el 4 de setiembre, pero el sector ha hecho su propio ajuste. El espacio se redujo 50% al pasar de Costa Salguero al Palais de Glace. También se estrechó la cantidad de expositores, dado que de los 100 participantes de la edición pasada sólo se presentan 50, entre ellos, Arita, Circe, Daniel Miranda, Ricchiardi, L'Eclat, Petroni, Valmont, De Benedictis, Iadarola, Branksome, El Rastro, Zanotti, Lily Beer, Durgan, Aizeman, Galería Studio, Palatina, Daniel Maman e Isabel Anchorena.

«Ya nada es como antes, el mercado colapsó y hoy el que logra cubrir los gastos está contento», dice un anticuario que prefiere dejar su nombre en reserva. Sucede que no sólo escasean los compradores sino además los vendedores, quienes habían permitido hacer buenas diferencias en las dos últimas décadas.

Los anticuarios denuncian que los ahoga la presión impositiva: a 21% de IVA se agrega 26% de impuesto suntuario y 3% de Ingresos Brutos, además de Ganancias, si las hubiere. Otros factores que conspiran en contra son el costo de embalajes y los gastos de aduana, tan altos que tornan inviable la exportación de muebles de bajo precio a los clientes que antes llegaban del exterior.

Entretanto, algunos marchands hacen cuentas y piensan en cerrar, pero advierten entonces que el costo fiscal y comercial de liquidar la firma y los objetos a menos de 30% del valor real es altísimo. En ese plan, se achican y deciden esperar a que pase la tormenta. Y no falta quien recuerda que cuando era candidato de Acción por la República, el actual ministro Domingo Cavallo tenía como lema: «Bajar los impuestos que traban el aumento de la riqueza, para generar una mayor recaudación».

Las rematadoras Saráchaga y Bullrich, Gaona & Wernicke aclaran, sin embargo, que la temporada es errática y ha deparado algunas sorpresas. Las subastas dedicadas a libros y documentos argentinos fueron excelentes y varias primeras ediciones de Borges o de Bioy Casares llegaron a triplicar las estimaciones.

La pintura europea es otro rubro que suscita interés. Así, en el próximo remate de Bullrich, Gaona & Wernicke que comienza el 14 de agosto, la pieza clave es
«La laitière regardant ses vaches», una apacible escena campestre del siglo XIX pintada por Julien Dupre y estimada entre 12.000 y 20.000 dólares.

Luego, figura una mesa estilo barroco italiano con incrustaciones de cobre, marfil y nácar que parece una joya reluciente y tiene una base que oscila entre 17.000 y 20.000 dólares. Abundan pinturas europeas de los siglos XVII, XVIII y el XIX, pero ninguna sobrepasa los 20.000 dólares de estimación. Aunque nadie lo dice en voz alta, quienes ganan en este negocio son los extranjeros que se llevan casi la totalidad de las obras importantes. «La gente prefiere que las transacciones sean en el exterior o evitan la visibilidad de los remates por temor a la AFIP», es lo que se oye. De este modo, las obras de mejor calidad cruzan la frontera y, en el horizonte que plantea la crisis, se divisan quienes pese a todo y con bajo perfil cosechan ganancias.

No es mucho lo que queda del arte y las antigüedades que reunió la Argentina cuando era el granero del mundo, pero todavía alcanza para mantener las suntuosas sedes porteñas de las casas Sotheby's y Christie's y el interés de los dealers, que suelen hacer operaciones rápidas con un puñado de dólares en la mano. El riesgo, es la ligereza con que mayormente se evalúan las obras.

El año pasado, Christie's estimó en alrededor de 40.000 dólares una pintura de
Ludovico Carracci que pertenecía a la familia Ravena y que terminó subastándose en esa misma casa por casi 5 millones. Lo cierto es que la obra fue vendida a un dealer por menos de 50.000 dó-lares, y los Ravena recién se dieron cuenta de que habían perdido algo más de cuatro millones al visitar el Metropolitan de Nueva York, cuando en una exposición de Carracci se encontraron con su pintura.

El mercado ha perdido su magia, a las grandes rematadoras ya no les interesa el arte argentino que está devaluado, y ni se les ocurre volver a mencionar que no hace mucho tiempo tenían la intención de fundar una subastadora en Buenos Aires, que iba a ser la sede de la clientela del Cono Sur.

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