24 de septiembre 2004 - 00:00
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Mario Vargas Llosa (der.), presidente del jurado en el Festival de San Sebastián, con el director de la muestra, Mikel Olaziregi. El escritor criticó un decreto español que protege la cultura.
Interesante, al respecto, el apoyo económico de Ibermedia y otros organismos presentes en secciones como Horizontes Latinos y Cine en Construcción, ambas con premios en efectivo. Y este año es interesante sobre todo para los argentinos. Ya el premio de Cine en Construcción lo ganó la película de Tristán Bauer «Iluminados por el fuego», sobre la Guerra de Malvinas, y hay buenas expectativas para otros cuantos títulos de nuestro país, algunos de los cuales ya han logrado acá sus primeras ventas (como «Próxima salida», a Suiza e Italia).
También hay expectativas de aumentar la apuesta, porque Signis, la asociación católica mundial para la comunicación, acaba de anunciar que su premio de 10.000 dólares (que este año fue para «Iluminados...»), el año próximo será de 100.000 dólares. Del resto, cabe consignar un pequeño cóctel de la provincia de San Luis, para difundir su política de fomento. Lo hizo en el sector de ventas donde se reúnen productores y compradores de todas partes, lástima que el diario del festival anunció erróneamente que era la provincia de San Juan, lo que causó un pequeño embotellamiento de enólogos tanto profesionales como aficionados.
Otro embotellamiento, pero de autos, fue a la noche por el recital de Carlinhos Brown y Bebo Valdés, que mezclaron músicas brasileñas y caribeñas en el Velódromo, tras el documental «El milago de Candeal», de Fernando Trueba, que los tiene como protagonistas. Y un tercer embotellamiento, más discreto, lo causó la cena del INCAA en un restaurante de Ondarreta, al celebrar la fuerte presencia argentina en este festival: entre una sección y otra, un total de 20 películas, es decir, prácticamente 10% del total de la programación general.
Ya llegaron Jeff Bridges, Vanessa Redgrave, Rade Sherbedgia (el actor de «Antes de la lluvia») y el maestro Luis García Berlanga, que ofrecerán sus películas en paralelas. También Marton Csokas, de la película rusa «Evilenko», con Malcolm McDowell como el famoso psicópata moscovita que secuestró, violó, mató y comió cerca de cincuenta niños en las postrimerías del regimen soviético, hasta que al fin un detective logró apresarlo. Un título que enlaza este festival con el de cine bizarro que ha de desarrollarse en pocos días más, en esta misma ciudad. Mientras tanto, para terminar, tres frases del día:
«Colombia es un país muy confuso, y muy convulso, que necesita menos bandidaje y menos gente ingenua, como lo fuimos en los '80, cuando todos pensamos que el narcotráfico era la solución a los problemas del país. No lo pensaron dos o tres pelagatos que hicieron un negocio, sino toda una sociedad, atraída por la supuesta generosidad de los traquetos, así llamados por el ruido de sus ametralladoras. Todavía hoy, atrás de la guerrilla y de los paramilitares está el narcotráfico» (Víctor Gaviria, director del drama de trepadores «Sumas y restas»).
«Lo que quiero decir, es que la CNN está a la izquierda del Canal Fox de Noticias, y a la derecha de la realidad» (John Sayles, director de la sátira «Silver City»).
«¿Si es la primera vez que me dirige una mujer? No, mi esposa me dirige desde que nos casamos» (Ulrich Thomsen, el actor que hace de hombre rudo en la danesa «Brodre»).




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