24 de septiembre 2004 - 00:00

Cruce político entre Vargas Llosa y la ministra Calvo

Mario Vargas Llosa (der.), presidente del jurado en el Festival de San Sebastián, con el director de la muestra, Mikel Olaziregi. El escritor criticó un decreto español que protege la cultura.
Mario Vargas Llosa (der.), presidente del jurado en el Festival de San Sebastián, con el director de la muestra, Mikel Olaziregi. El escritor criticó un decreto español que protege la cultura.
San Sebastián - Ultimo día de competencia en San Sebastián, con la presentación oficial de «El perro», de Carlos Sorín, que anteanoche en primera pasada complació a todo el mundo, y «Las tortugas pueden volar», nueva comedia de Bahman Ghobadi, ambientada en un campo de refugiados kurdos poco antes de la invasión americana a Irak. Pero, salvo que esta película sea toda una sorpresa (hace tres años, su comedia anterior, «Tiempo de caballos borrachos», estuvo a punto de ganar el Oscar), salvo error, omisión, o granizo, el mayor premio del año se juega entre la argentina «Roma», y la anglo-irlandesa «Omagh», que tiene sus buenos méritos, pero, sobre todo, tiene acá un plafond como para destacarla, ya que no sólo describe las barbaridades del terrorismo, en este caso el llamado IRA Auténtico, sino también las cretinadas de los servicios de inteligencia y de los políticos.

Según relata el film, los servicios sabían perfectamente que el IRA iba a poner ese día un coche bomba en el pueblo de Omagh, y los políticos han sabido luego, perfectamente, cajonear toda investigación al respecto. Esa es la parte más interesante del film, y la que ha servido para que el «ABC» acusara ayer al actual gobierno español de no querer investigar debidamente la presunta complicidad de la ETA en la masacre del 11 de marzo último en Madrid. Con ese acompañamiento, muchos ven como natural, y hasta aconsejable, que el jurado haga ahora su parte, destacando el valor cívico de esta película.

• Enfrentamiento

El presidente del jurado es el escritor Mario Vargas Llosa, que ha tenido un asordinado entredicho con la ministra española de Cultura, Carmen Calvo, a propósito de la llamada «excepcionalidad cultural». Antes de llegar a Donostia, Vargas Llosa desaprobó en varias charlas casi todo tipo de protección a las artes regionales o nacionales, que según él deberían arreglarse por su cuenta frente a las grandes empresas del mercado. La ministra eligió, ella misma, entregar el premio nacional de cinematografía de este año en Donostia (inclusive en el mismo hotel donde está el escritor), y ahí se despachó entonces a gusto en el elogio de la mentada excepcionalidad.

El premio fue precisamente para un local, el director de fotografía Javier Aguirresarobe, pero esto no lo decidió ella, sino la gente de cine. Que aprovechó la volada para reclamar, ya que estamos, los beneficios del discurso, tanto para el cine español, como para el cine específicamente vasco. Es que para ellos la principal razón de ser del festival donostiarra es la difusión de sus producciones. A lo que se han sumado naturalmente varias comisiones europeas de cine (incluyendo la Spain Film Commission, así como suena, aunque con ese nombre no parezca alentar la cultura en lengua castellana), atentas a difundir lo suyo, y acordar coproducciones.

Veremos hoy qué dice la comisaria europea de Educación y Cultura, la luxemburguesa Viviane Reding, que ha de recibir el premio Donostia a la Personalidad Europea del Año, precisamente por sus propuestas de sostén financiero a los medios audiovisuales locales. También para los latinoamericanos, la principal razón de ser de este mismo festival es la difusión de sus producciones, y, si es posible, también su financiación.

Interesante, al respecto, el apoyo económico de Ibermedia y otros organismos presentes en secciones como Horizontes Latinos y Cine en Construcción, ambas con premios en efectivo. Y este año es interesante sobre todo para los argentinos. Ya el premio de Cine en Construcción lo ganó la película de
Tristán Bauer «Iluminados por el fuego», sobre la Guerra de Malvinas, y hay buenas expectativas para otros cuantos títulos de nuestro país, algunos de los cuales ya han logrado acá sus primeras ventas (como «Próxima salida», a Suiza e Italia).

También hay expectativas de aumentar la apuesta, porque Signis, la asociación católica mundial para la comunicación, acaba de anunciar que su premio de 10.000 dólares (que este año fue para
«Iluminados...»), el año próximo será de 100.000 dólares. Del resto, cabe consignar un pequeño cóctel de la provincia de San Luis, para difundir su política de fomento. Lo hizo en el sector de ventas donde se reúnen productores y compradores de todas partes, lástima que el diario del festival anunció erróneamente que era la provincia de San Juan, lo que causó un pequeño embotellamiento de enólogos tanto profesionales como aficionados.

Otro embotellamiento, pero de autos, fue a la noche por el recital de
Carlinhos Brown y Bebo Valdés, que mezclaron músicas brasileñas y caribeñas en el Velódromo, tras el documental «El milago de Candeal», de Fernando Trueba, que los tiene como protagonistas. Y un tercer embotellamiento, más discreto, lo causó la cena del INCAA en un restaurante de Ondarreta, al celebrar la fuerte presencia argentina en este festival: entre una sección y otra, un total de 20 películas, es decir, prácticamente 10% del total de la programación general.

Ya llegaron
Jeff Bridges, Vanessa Redgrave, Rade Sherbedgia (el actor de «Antes de la lluvia») y el maestro Luis García Berlanga, que ofrecerán sus películas en paralelas. También Marton Csokas, de la película rusa «Evilenko», con Malcolm McDowell como el famoso psicópata moscovita que secuestró, violó, mató y comió cerca de cincuenta niños en las postrimerías del regimen soviético, hasta que al fin un detective logró apresarlo. Un título que enlaza este festival con el de cine bizarro que ha de desarrollarse en pocos días más, en esta misma ciudad. Mientras tanto, para terminar, tres frases del día:

«Colombia es un país muy confuso, y muy convulso, que necesita menos bandidaje y menos gente ingenua, como lo fuimos en los '80, cuando todos pensamos que el narcotráfico era la solución a los problemas del país. No lo pensaron dos o tres pelagatos que hicieron un negocio, sino toda una sociedad, atraída por la supuesta generosidad de los traquetos, así llamados por el ruido de sus ametralladoras. Todavía hoy, atrás de la guerrilla y de los paramilitares está el narcotráfico»
(Víctor Gaviria, director del drama de trepadores «Sumas y restas»).

«Lo que quiero decir, es que la CNN está a la izquierda del Canal Fox de Noticias, y a la derecha de la realidad»
(John Sayles, director de la sátira «Silver City»).

«¿Si es la primera vez que me dirige una mujer? No, mi esposa me dirige desde que nos casamos»
(Ulrich Thomsen, el actor que hace de hombre rudo en la danesa «Brodre»).

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