De cómo el Tetra Brick salvó una revista cultural

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La más prestigiosa e influyente revista literaria del mundo anduvo últimamente a los saltos, buscando revitalizarse. «Granta» que instaló autores al más alto nivel, que impulsó la creación del «dirty realism» con Raymond Carver a la cabeza, que hizo leer a García Márquez, Vargas Llosa y Cabrera Infante a ingleses y norteamericanos, y fue la base de la formación del «dream team» británico formado por Martin Amis, Julian Barnes, Ian McEwan y Graham Swift, gracias al envase de cartón conocido como Tetra Brick o Tetra Pack volvió a su raíces, regresó de Estados Unidos a Inglaterra en una misión de salvataje de una millonaria y filántropa feminista, la antropóloga sueca, afincada en Londres, Sigrid Rausing.

Si ese pase ha dado mucho que hablar en la industria del libro internacional, otro pase de «Granta» sacudió al mundo editorial de Iberoamérica. A partir de 2004 «Granta» había comenzado a salir en español publicada por el Grupo Planeta, y dirigida por Valeria Miles y Aurelio Major quienes, de un día para otro, se pasaron con esa revista y pertrechos al Grupo Santillana, el competidor más fuerte de Planeta. Veamos esos dos casos que a partir de la más emblemática publicación literaria de Occidente evidencian los movimientos y trans formaciones que está viviendo la industria editorial.

Hace casi dos años Rea Hederman, editor de «The New York Review of Books», se encontró a charlar con la multimillonaria Sigrid Rausing y su marido, el productor cinematográfico Eric Abraham. Hederman comenzó comentando el libro de la magnate, « History, memory and identity in Post-Soviet Estonia: the end of a collective farm», y terminó proponiéndole que le compraran «Granta», revista-libro que décadas atrás el había hecho pasar de Cambridge, donde fue fundada en 1889, a Nueva York. Sabía que Abraham, productor de films como « Ruleta Rusa» («Birthday Girl») con Nicole Kidman, había descubierto el hobby de editor y fundado la editorial «Portobello Books». Pero quien aceptó de inmediato la oferta no fue él, sino Sigrid Rausing.

La nieta de Ruben Rausing, creador junto a Erik Wallenberg, del Tetra Brick tenía muchas razones. Una, contundente para la mayoría, el poseer una inmensa fortuna que no dejaba de crecer y que lo impulsa a realizar todos los años donaciones de más de 20 millones de euros a organizaciones de derechos humanos, de derechos de la mujer, de justicia social y económica. La otra razón, más íntima, es que «Granta» la había marcado desde la adolescencia.

«Esa revista definió mi visión de la vida», explica esa sencilla y atractiva mujer de 45 años, «cuando comencé a leerla me interesó la vigorosa masculinidad del estilo editorial del director Bill Budford, era cuando yo comenzaba a descubrir el feminismo, y luego me impresionó la misteriosa sobriedad de su sucesor, Ian Jack. El contraste de esas dos etapas me resultó fascinante. Creo que ahora la revista precisa una nueva etapa, que acaso le ha llegado la hora de tener al frente a una mujer».

La millonaria sueca, que sueledecir que «convertirse en mecenas le demostró que regalar dinero es un trabajo», sabe que una revista literaria, aunque venda 80 mil ejemplares como «Granta», «no es una buena inversión, pero tampoco es un ridículo acto de magnificencia, es una aventura comercial que tiene que funcionar y la vamos a gestionar para hacerla solvente».

Si bien Rausing sostiene que «Granta» seguirá profetizando quiénes serán los escritores consagrados en el futuro, como hizo con la mayoría de los premios Nobel, que escribían en sus páginas antes de serlo», hay grandes expectativas sobre como será luego que se aleje Ian Jack, la revista que Bill Buford definiera como «un magnífico trampolín intelectual». Si la «Granta» original en mano de una especie de Victoria Ocampo se ha vuelto controversial, la «Granta» en Español no deja de alimentar la esperanza de que sea, a partir de su publicación por Alfaguara, ese «puente narrativo e intelectual entre los diversos países de lengua española», planeado por sus editores, Valerie Miles y Aurelio Major, intención que, mientras la tuvo el poderoso holding Planeta, no se cumplió.

Valerie Miles es una periodista norteamericana, afincada en Barcelona, que trabajaba en la sección Cultura del diario «La Vanguardia». Un día tuvo que entrevistar al escritor Richard Ford y se hicieron amigos.En sus charlas, Ford le comentó que «Granta» tenía el proyecto de salir en español, y le propuso que se encontraran con el presidente de la revista, Rea Hederman. La idea comenzó a crecer, y en Barcelona se sumó el mexicano Aurelio Major que traía la experiencia de haber participado en la edición de dos revistas culturales emblemáticas de su país: «Vuelta» (conducida por Octavio Paz) y «Letras Libres».

La idea de publicar «Granta-» en Español, interesó hace ya tres años al Grupo Planeta. Y tanto que, además, a Valerie Miles le ofrecieron «que dirigiera una editorial que habían comprado en la Argentina, y que tenía un excelente fondo editorial: Emecé». Todo indica que las relaciones internas, por decirlo de forma suave, no fructificaron. Pero Valerie tenía una carta guardada que hace poco puso sobre la mesa de José Manuel Lara, el acuerdo de «Granta» era con ella, y se fue a visitar a la gente de Jesús de Polanco. Así Valerie y Aurelio saltaron del Grupo Planeta a su mayor competidor, el Grupo Prisa, esperando que «Granta» en español no fuera como hasta entonces: una gran publicación literaria que sólo llega a cenáculos y capillas de Barcelona y Madrid.

Uno de los calificados librerosde la Argentina, explicó a este diario que «de los siete números publicados en la etapa Planeta, sólo se distribuyó en la Argentina el ' número cero', dedicado a 'Los mejores novelistas jóvenes británicos 2003'. Dejando al país, y al resto de América Latina, sin las seis ediciones siguientes, dedicadas a: 1) 'Los silencios políticos, sociales, personales», 2) 'Hotel América, narraciones y recuerdos sobre Estados Unidos', 3) 'La última frontera, globalización y apertura, 4) 'Barcelona, capital cultural contemporánea', 5) 'Al este del Edén ¿Dónde comienza la dictadura política: en la idolatría popular, en la pareja, con los padres?', 6) ' Supersticiones refugio contra la intemperie globalizadora, pero coartadas de la violencia, el control político y la penetración-moral'. Con textos de Guillermo Cabrera Infante, Arthur Miller, Orhan Pamuk, Edmund White, Julian Barnes, Kazuo Ishiguro, Ian McEwan, Graham Swift, César Aira, Tomás Eloy Martínez, Philip Roth, entre otros». Ahora, acaba de llegar a la librerías «Sobre la marcha», primer número de la «Granta» en Español publicada por Alfaguara, que contiene, entre muchos otros, textos de Susan Sontag, fragmentos de sus diarios, Martin Amis. «La Abadía de Northanger», un guión gótico, Roberto Bolaño, «El hijo del coronel», un cuento inédito, Paul Theroux, «El mejor año de mi vida», un relato en Puerto Rico, César Antonio Molina, «Paseando entre utopías fracasadas», Alejandro Rossi, «Vida imaginada. De Florencia a Buenos Aires a Caracas en la memoria».

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