18 de octubre 2000 - 00:00

Destacan tempranos films de Kiarostami en un ciclo

Como si fuera una de aquellas recordadas tardes delfestival marplatense, «Contracampo» presenta cinco títulos a la vez, todos enla misma sala, y casi todos muy distintos entre sí.

Premio a la mejor actriz, precisamente en Mar delPlata, «Yara» («Herida») describe la pérdida de identidad, y deraciocinio, de una muchacha turca que quiere volverse a Alemania con su padre.Historia angustiante, a veces desbordada, obliga a repensar ciertos vericuetosde la globalización.

«Yendo al colegio con papá sobre mi espalda»,en cambio, es un relato luminoso, bellísimo, que emociona desde el título,basado en un hecho real: el esfuerzo de un adolescente para seguir estudiandocuando su padre queda lisiado, y el esfuerzo del padre intentando molestar lomenos posible. Melodrama de ley, muy pudoroso, con un enorme sentido de losviejos valores, cuyo autor, Zhou Youchao, venía de integrar el equipodel delicioso cuento infantil «El rey de las máscaras».

A propósito de esa palabra, valga su empleo en unafrase nuclear: «Somos esclavos de una máscara que esconde nuestro rostro».La dice, en cierto momento, el personaje protagónico de «Primer plano»,un pobre infeliz que un día se hizo pasar por quien no era aunque, como leexplicó al juez, sólo iba a llegar tan lejos como los propios engañadosquisieran. Ahora, bajo la dirección de Abbas Kiarostami, el falsario ysus víctimas reviven ante las cámaras su historia, como si fuera un docudramade sugestivo trasfondo religioso, ya que habla de asuntos tales como elarrepentimiento, el perdón y la comprensión del prójimo. También destacacuestiones sociales y psicológicas y promueve al mismo tiempo toda una serie deinteligentes reflexiones sobre el cine, la representación y lo que la genteespera del cine y de sus realizadores. En suma, una obra bien incisiva, con máshueso del que uno piensa.

Las dos películas restantes, también de Kiarostami,son más sencillas y más emotivas. «¿Dónde queda la casa de mi amigo?» esel simple relato de un niño que debe devolver urgentemente un cuaderno, lo quese convierte en toda una aventura, y todo un cuento oriental, con enseñanzastanto para el pequeño escolar como para el espectador (y recuerda, de paso,algo que ciertos directores suelen olvidar: no hay temas chicos...). Unconsejo: si el lector nunca vio todavía una película de Kiarostami, le convieneempezar por ésta.

Su consecuencia, «La vida continúa», retoma elmismo asunto de otra manera: esta vez, alguien busca a sus amigos después de unterremoto que asoló la región. La aventura ya no es para niños, y el trayectoluce algo seco, pero las enseñanzas son similares, debidamente hondas ysentidas. Una escena, donde un joven campesino habla de su decisión de casarseen medio de tanta muerte, sería luego el núcleo de un film encantador, que yaconocemos, «Detrás de los olivos». Pero ésta ya es otra historia.Suficiente, esta semana, con las que acá tenemos.

«¿Dónde queda la casa de mi amigo?» («¿Khane-yedoust kodjast?», Ir., 1987). Dir.: A. Kiarostami. Int.:

B.A. Poor, A.A. Poor. «La vida continúa» («Zendegiedame darad», Ir., 1991). Dir.: A. Kiarostami. Int.: F. Kheradmand, B. Bayour,H. Rifahi.

«Primer plano» («Nema-ye Nazdik», Ir., 1990).Dir.: A. Kiarostami. Int.: H. Sabzian, A. Ahankhah, M. Ahankhah.

«Yara» («id, Tur-Al-Sui», 1998). Dir.:

Y. Arslan. Int.: Y. Reynaud, H. Ergün, N. Surer.

«Yendo al colegio con papá sobre mi espalda» («Beiqi baba shangxue», Ch., 1998). Dir.: Zhou Youchao. Int.:

Y. Danchen, J. Hualin, Q. Zhao. (Se exhibenrotativamente en una única sala. Village Recoleta.)

Dejá tu comentario

Te puede interesar