16 de junio 2003 - 00:00

"Discepolín no era triste ni patético"

Discepolín no era triste ni patético
El estreno del musical « Discepolín y yo», de Betty Gambartes y Bernardo Carey, con arreglos y dirección musical de Diego Vila, se anticipa como una incursión en el mundo poético de Enrique Santos Discépolo. Sin embargo, este espectáculo que subirá a escena el viernes 20 de junio, en el Teatro Presidente Alvear, incluye fragmentos de vida y algunos personajes muy cercanos al autor, que hasta el día de hoy siguen resultando polémicos. Entre otros episodios, se hace alusión a la rivalidad entre el autor de « Cambalache» y su hermano (el gran dramaturgo Armando Discépolo), su conflictiva convivencia con Tania y la relación que el autor mantuvo con una mexicana, cuyo hijo en común nunca llegó a reconocer. El elenco está integrado por Diego Peretti, Claribel Medina, Roberto Carnaghi, Lidia Catalano, Rodolfo Valss, Claudio Martínez Bel y Chino Laborda, además de los músicos Diego Vila (piano), Enrique Guerra ( contrabajo), Damián Bolotín ( violín), Luciano Jungman ( bandoneón), Fabián Fazio ( vientos) y Jorge Pemoff ( percusión). La escenografía es de Oria Puppo, el vestuario de Mini Zuccheri y la iluminación de Roberto Traferri. Dialogamos con la directora y régisseur Betty Gambartes, una especialista en recrear dramáticamente la canción popular. La autora de «Arráncame la vida», «Cheek to cheek» y «Tus besos fueron míos», estrenó el año pasado en Holanda la ópera «Orestes, último tango», basada en la obra teatral «El reñidero» de Sergio De Cecco y escrita junto al compositor Vila. La obra recorrió distintas ciudades de Holanda y Bélgica y su estreno en Buenos Aires está previsto para septiembre, en el teatro Avenida.

Periodista:
¿Cuál es su visión de Discépolo?

Betty Gambartes: El era un hombre muy tierno, que sufría de una gran indefensión. Pero, no era un ser triste, ni patético, ni amargado como algunos creen, él quería gozar de la vida y se aferró a ella desesperadamente. Tania se pasó toda la vida tratando de aclarar este punto.Y si uno escucha atentamente sus tangos podrá ver que él no adhiere a la desilusión, al contrario, denuncia a aquellos que roban y que nos quitan la ilusión.Además, fue tremendamente generoso, vivió para la gente y para ganar amigos: «Yo anduve por la vida desarmado y sin coraza. Nunca pude decir: yo, argentino». El era así, lamentablemente muchos le dieron la espalda por su adhesión al peronismo y eso lo mató.


P.:
¿Por qué se distanciaron los hermanos Discépolo?

B.G.: Enrique Santos siempre se sintió muy poco reconocido frente a la enorme figura de Armando. Hay otra corriente que dice que muchas de las obras teatrales de Armando, escritas en colaboración, eran en realidad de Enrique Santos. Cuando uno las lee reconoce su estilo, además cuando ellos se separan por culpa de Tania -Armando no la soportaba-éste deja de escribir grotesco.


P.:
Tania siempre fue muy cuestionada ¿Por qué?

B.G.:Y... según lo que dice la calle, por la infinita cantidad de traiciones que le hizo a Discépolo. La leyenda sostiene que cada vez que él la descubría con algún amante, decía: «¡Ah, perdonen!» y se retiraba. Pero a mí no me interesó tomar ese rasgo. Cada uno tenía sus cosas y en la obra no se juzga a nadie. El también tuvo una relación paralela con la mexicana Raquelita, que aparece en la obra con su hijo, pero ese triángulo amoroso me permitió introducir colores musicales muy distintos: tango, boleros, algún foxtrot y hasta una copla española.


•Ficción

P.: La obra no es biográfica, entonces.

B.G.: Me parece muy importante aclarar que esto es ficción. Como se trata de un personaje real, lógicamente tomamosaspectos de su vida pero para dispararlos en la imaginación. Lejos estoy de querer hacer una biografía o mostrarlo tal cual fue. Lo que más me interesa es la mirada sobre su poética, crear un personaje imaginario, para lo biográfico ya están los investigadores y académicos. Además Discépolo nunca baja línea, él siempre se interroga: «¿Lo que yo aprendí no sirve para vivir?» Eso es lo que nos preguntamos todo, yo por lo menos. Quiero que cada uno tome lo que quiera de este fragmento de vida que ofrecemos, donde siempre está presente la necesidad de creer en la gente y en la vida.


Entrevista de Patricia Espinosa

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