7 de abril 2005 - 00:00

Duran demasiado andanzas de un simpático celestino

Will Smith, el moderno celestinom y su discípulo Kevin James en una escenade «Hitch», comedia que sería más entretenida si no se estirara tantoy tan innecesariamente.
Will Smith, el moderno celestinom y su discípulo Kevin James en una escena de «Hitch», comedia que sería más entretenida si no se estirara tanto y tan innecesariamente.
«Hitch» (EE.UU., 2005, habl. en inglés). Dir.: A. Tennant. Guión: K. Bisch. Int.: W. Smith, E. Mendes, K. James, A. Valleta, J.A. Emery, R. Lee, A. Arkin, M. Rapaport, J. Donovan.

Tiene algunas buenas orientaciones para almas en pena, esta comedia romántica sobre un moderno celestino que da consejos para enamorados pero al mismo tiempo le teme a los dolores del amor. Maestro del levante con tarjeta de «asesor de citas», este nuevo consejero sentimental logra que su mejor cliente, un gordo imposible, se consiga una linda chica millonaria y comprensiva.

Lo irónico es que al mismo tiempo él tiene serios inconvenientes con una pieza menor, que en cuanto a carácter y pretensiones es francamente una buena pieza. Para colmo, se trata de una chimentera que saca conclusiones apresuradas, las publica, le arruina la vida, y encima sigue con aires de ofendida para que el otro vaya al pie. Y el otro va, y con eso la película se estira hasta los 115 minutos y desbarranca del todo.

Pero a esa altura ya pasó lo más lindo, a saber, unas tomas de Nueva York, una breve visita al Museo de Inmigrantes de Ellis Island, unos sabios consejos (sencillez, sinceridad, buena oreja, discreción, autocontrol), y dos breves escenas con besos realmente bien dados de acuerdo a las pautas en uso, según las cuales el hombre debe poner el 90 por ciento de acercamiento, y dejar que ella decida y active el 10% restante, o lo mande a la esquina a ver si llueve. Casualmente, el título de rodaje de esta cinta era «The Last First Kiss», como aludiendo al encuentro con el amor definitivo, después de haber encontrado varios otros, o al menos otras bocas, en la puerta de la casa.

En resumen, linda la ciudad, simpático el consejero Will Smith, buenas caderas las de la texana Eva Mendes (así con ese), agradable la pareja del gordo Kevin James y la rubia Ambert Valleta, muy floja la imitación de ese inimitable momento de «El hijo de la novia», cuando a través del portero eléctrico Ricardo Darín confiesa querer «una vida llena de problemas, pero con vos», y que aquí, en pobre diálogo, dice el protagonista a través de una mirilla.

Del resto, la música es un poco más soportable que el descarado chivo, varias veces repetido, de un remedio de venta libre para enfrentar posibles alergias ante la nueva cocina francesa. Entretenimientos al margen: contar los varios errores de continuidad que tienen las escenas, descubrir cuál de los actores secundarios es Adam Arkin, hijo del otrora popular comediante Alan Arkin, cuáles tomas habrá rodado el director de segunda unidad Frank Capra III, nieto del lejano maestro de la comedia americana, y cuántas pavadas semejantes uno ha visto en su vida, sólo para darle el gusto a la novia de turno.

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