LosAngeles (EFE y ASN)--El terror, la paranoia y por supuesto el suculento negocio de « Blair Witch»regresará hoy a las pantallas de los Estados Unidos con el estreno de «Bookof Shadows» («Libro de sombras» ), secuela del fenómeno deespectadores del año pasado que espera horrorizar a sus espectadores y vaciarsus bolsillos en la boletería. El reto es difícil, ya que la película essecuela de uno de los mayores negocios en la historia del cine.
Producidode forma independiente por 30.000 dólares, «The Blair Witch Project» consiguióel pasado año 141 millones de dólares en la taquilla estadounidense y 109millones de dólares en el resto del mundo. En realidad, el film no convenció niasustó tanto a espectadores extranjeros, que en algún caso llegaron a abuchearla película, ya que fuera de los EE.UU. no se repitió el mismo efecto sorpresaque en su país, y se habló y gastó demasiado su tema por anticipado. Rodada alestilo «amateur», casi toda en video y cámara en mano, «The Blair WitchProject» fue vendida entre el público americano como el documento gráfico delos últimos días de tres jóvenes perdidos en un bosque de los que nunca más sesupo.
Laidea de una secuela tradicional era casi imposible, dado que «The Blair WitchProject» fue vendida como si fuera un documental y, según explica el director, JoeBerlinger, «desde entonces no hemos hecho más que ver a sus protagonistasen las portadas de las principales revistas como lo que son, actores». Sinembargo, los estudios Artisan no estaban dispuestos a dejar pasar un negociocomo el generado por «The Blair Witch Project» y los aficionados parecen tenerganas de volver a sentir los escalofríos que les produjo este film, a juzgarpor el interés mostrado en Internet.
«Laaudiencia estaba hambrienta de algo nuevo, que no estuviera producido en masa,y eso es lo que encontró en 'The Blair Witch Project'», dijo JaffreyDonovan, protagonista del segundo film. En medio de este ambiente llega «Bookof Shadows: Blair Witch 2», película producida con algo más de dinero(quince millones de dólares) y algo menos de intriga pero que espera continuarun fenómeno cultural que ha ido más allá de un éxito de taquilla.
«Paraello, Berlinger ha realizado una secuela del fenómeno que produjo la película,no de la película», agrego Kim Director, otra de las protagonistasdel nuevo film. De este modo, «Book of Shadows» se centra en un grupo dejóvenes seguidores del primer film que, atraídos por las leyendas y la histeriade masas causada por esta película, regresan al lugar de los hechos y sonvíctimas de la misma paranoia. Irónicamente, el film no pudo ser filmado en elpueblo de Burkittsville, donde transcurre la primera película, ya que los vecinosestán hartos de ser el objeto de curiosos y periodistas atraídos por la fama dela película. Otra diferencia entre ambas es la ausencia de los directoresoriginales, Daniel Myrick y Eduardo Sánchez, y la vuelta a unformato cinematográfico, en lugar de las continuas tomas en video y cámara enmano, que tanto marearon a los espectadores en la primera película.
«Estefilm es menos manipulador porque no te hace creer que lo que está ocurriendo enla pantalla es real», dice Erica Leerhsen, cuyo personaje, manteniendouna tradición en «Blair Witch» utiliza su propio nombre en el film. Quese haya eliminado el aire de realismo no significa que se haya eliminado ladosis de terror, o al menos ése es el deseo de los implicados en esta película.
«Tampocoquiero que la gente se llame a engaño porque no es una película que te hagasaltar de tu asiento de miedo, sino que es más un film de suspenso psicológico»,define el realizador, que debuta en el campo de la ficción después de haberdirigido tres documentales sobre asesinatos diabólicos en pequeños pueblos.
Si«Book of Shadows» no hace saltar a los espectadores de sus butacas, al menossaciará su curiosidad, después de una intensa campaña en Internet, múltipleslibros, cómics y programas especiales de televisión invitando a los aficionadosa volver a sentir el terror del fenómeno de «Blair Witch». «La razón deser de esta película es la de hacer un comentario social sobre el poder quetienen los medios de comunicación sobre el público», concluye Donovan.


Dejá tu comentario