Moscú (AFP) - «El teatro es interesante solamente cuando experimenta», dijo el nuevo director de orquesta del Bolshoi, Alexandre Vedernikov, quien está decidido a convertir el célebre teatro ruso en un escenario mundial moderno, después de años de estancamiento.
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Declaraciones éstas revolucionarias en una institución sumamente conservadora, que inicia su 226a. temporada con la ópera «Iván Susanin» de Mijail Glinka con decorados y puesta en escena de la época estaliniana. «Cuando me dicen: hay que respetar las tradiciones, yo respondo: la única tradición es hacer buenos espectáculos», declaró Vedernikov, de 37 años, que fue nombrado en julio en el Bolshoi.
«Vedernikov tiene una visión moderna del teatro musical, mientras que su antecesor Rojdestvenski (de 70 años, y que debió renunciar tras varios espectáculos escandalosos) era incapaz de ver una perspectiva a causa de su edad», estimó el director del Bolshoi, Anatoli Iksanov.
«Tengo un enorme respeto por este teatro, pero está claro que actualmente no es capaz de responder a los desafíos de la época. La vanguardia de la ópera está en otra parte. El gran público está contento, pero los verdaderos melómanos ya no vienen al Bolshoi», consideró Vedernikov.
El director de orquesta quiere sacar al Bolshoi de su «aislamiento», pero se queja de las dificultades que encuentra a raíz de la inercia de artistas acostumbrados al repertorio clásico, a puestas en escenas fosilizadas y a interpretaciones tradicionales y que prefieren mantener el statu quo.
Iksanov y Vedernikov se proponen programar el repertorio a largo plazo y crear un sistema que permita que un espectáculo sea interpretado varios días seguidos una vez por temporada, a fin de invitar grandes artistas y atraer a un público más amplio. «Nuestra tarea principal es hacer entrar el Bolshoi en la órbita de los grandes teatros internacionales, invitando celebridades y realizando espectáculos en coproducción», explicó Iksanov.
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