«Johnny English» (íd., Gran Bretaña, 2003, habl. en inglés). Dir.: P. Howitt Int.: R. Atkinson, J. Malkovich, N. Imbruglia, B. Miller, O. Ford Davies.
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L a Reina abdica al trono por un perro. El obispo de Canterbury muestra sus nalgas por TV. Un archivillano tiene una idea fantástica: Inglaterra debe ser la tierra contenedora de la escoria de todo el mundo. Antes de bajarle los pantalones al obipso, un agente del gobierno británico asegura que en sus nalgas están tatuadas unas frases blasfemas que aseguran que «Jesus is coming».
Como comedia familiar, «Johnny English» (el primer film en el que el agente secreto de su majestad es llamado por su nombre y no con dobles ceros) es tan inocentemente inglesa que permite que, cuando una mujer hermosa se ofrece sin escrúpulos al protagonista, él no puede dejar de balbucear algo acerca de «querés decir, juguetes de plástico y queso blando», con todo el pueblo inglés aplaudiendo la coronación de John Malkovich o a Mr. Bean (es decir Johnny English).
Este film cosechó millones de libras. Teniendo en cuenta que el villano es francés, el héroe huele mal por culpa de los franceses, y encima la chica gala se queja de lo mal que huele!. Los Monty Phyton hubieran cosechado menos dinero y mucho mejores críticas, pero por algo desde hace tiempo los Monty Phyton viven separados en distintas zonas de Beverly Hills (salvo Terry Jones).
•Tradición
Mr. Bean logró recordar el humor negro del viejo cine inglés, en especial con sus enredos en cementerios y sanatorios, pero especialmente con su sospecha de que cada inglés que actúa normal y flemáticamente está disimulando -trauma que lo lleva a enfrentarse con todo el pueblo que aplaude la coronación del primer imbécil al que le pongan la corona.
Un poco más de homogeneidad no le hubiera venido mal, pero ¿quién puede culpar al único film capaz de burlarse de la reina, las nalgas del obispo y el snobismo londinense con casi la misma energía?
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