8 de octubre 2002 - 00:00

El tango encontró bien a Julia Zenko

El tango encontró bien a Julia Zenko
Presentación de «Tango por vos». Actuación de Julia Zenko (voz). Con Sonia Posetti (piano), Walter Castro (bandoneón), Damián Boletín (violín), Mono Hurtado (contrabajo) y Cristian Colaizzo (batería). Invitados: Gabriela Torres (voz, guitarra) y La Chilinga (percusión). (Espacio Cultural ND/Ateneo; 4 de setiembre).

" El tango espera", dice una frase ya tradicional, y a Julia Zenko la esperó. Y no sólo eso, sino que la buscó hasta encontrarla. La cantante, que ha recorrido muchos géneros, ya había coqueteado con el género hace unos años, en su disco «Sin rótulos».

Después vino la historia más conocida: su participación en la cantata «Lo que me dejó el amor de Laura» de Alejandro Dolina, el entusiasmo de Horacio Ferrer que la invitó a participar de una nueva grabación de «María de Buenos Aires» de Piazzolla con el violinista Gidon Kremer y Jairo, las giras internacionales. Así, Zenko terminó de descubrir una música que seguramente había estado siempre en ella por ser de aquí pero que sólo en este último tiempo ha abordado con toda su fuerza.

«El tango espera y se deja agarrar»
se podría decir, completando aquella frase. La artista, que ha grabado su primer disco dedicado íntegramente a la música rioplatense -»Tango por vos»- ha mostrado un rápido y marcado crecimiento. El contacto con músicos del género, el serio trabajo realizado para el álbum, la rutina de giras con «María de Buenos Aires», que curiosamente, aún no fue reestrenada en su propia país, y su propio acercamiento emocional, le han permitido encontrar su lenguaje.

Zenko
sigue siendo la cantante que era: incuestionable en su afinación, impecable en su fraseo, prolija en sus marcaciones melódicas, respetuosa al extremo de los textos. Pero ahora ha podido agregar una «mugre» que le faltaba en sus primeros contactos con el tango. Y de ese modo, en esta presentación oficial de su disco, logró versiones excelentes de títulos como «Nostalgias» o «El último café», ambas con el exclusivo acompañamiento pianístico de la talentosa Sonia Posetti, «Nada», «Cuando tú no estás», «Vuelvo al sur» o «Sin piel». En cambio, se hizo menos trascendente cuando apeló a la diversión y al juego con el público, como en su pretensión de compartir «Uno» con la platea -a «uno» es a quien hizo hablar allí Discépolo, y no a muchos-o en la candombera versión de «El firulete», compartida con Gabriela Torres y el grupo de percusión La Chilinga.

Una mención aparte merece el grupo que la acompañó en este caso. Arreglado como un conjunto de cámara pero con toda la fuerza y la esencia del tango, este quinteto de músicos jóvenes le dieron el marco instrumental que necesitaba.

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