Cuando Ernesto Sabato se levantó de su butaca para saludar desde la platea a Goran Bregovic, mayor fue la sorpresa para el público que para el músico, que tiene a Sabato entre sus autores predilectos y seguramente lo sabía entre sus invitados. Y como si todo fuera una casualidad, Bregovic narró una anécdota que lo tenía a Sabato como protagonista. Fue cuando algunos comenzaron a gritar: «Goran, acá está Sabato». El músico dijo que antes de la guerra tenía una hermosa biblioteca en su casa «pero cuando los bombardeos destruyeronYugoslavia, terminaron, además, con mi preciada colección». Su relato era emotivo (quizá mucho más que lo que había actuado durante el show). «Cuando hice el servicio militar, mi único momento de placer era la lectura y descubrí, entre los libros de la biblioteca militar, «Alejandra» (nombre con el que se publicó «Sobre héroes y tumbas» en Europa). Tanto me inspiró que cuando salí del ejército no dudé en escribirle al maestro y pedirle que me enviara un ejemplar. Esa fue la piedra fundamental de mi segunda colección».
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