13 de agosto 2007 - 00:00
Ernst Kirchner, el artista que encumbró al expresionismo
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El momento en que
«Escena callejera de
Berlín» se vendía al
empresario Ronald
Lauder en 38 millones
de dólares, hasta el
momento el mayor
precio alcanzado por
Ernst Ludwig Kirchner.
En la última década, su obra se ha revalorizado en 56 por ciento. Cerca de un centenar de sus obras se venden en subastas, donde el último año movilizó 57 millones de dólares.
Cincuenta por ciento de las ventas son grabados; 45 por ciento dibujos y acuarelas y solamente 5 por ciento son pinturas al óleo que son muy escasas. Los mercados más firmes son Suiza, Inglaterra, Alemania y Estados Unidos.
En noviembre del año pasado, una de sus obras llegó a la inédita suma de 38 millones de dólares. Fue subastada en Christie's de Nueva York y comprada por Ronald Lauder que tiene un lindísmo museo en la Quinta Avenida dónde está lo mejor del arte alemán y austríaco de Estados Unidos. La obra era propiedad de la presidenta del partido comunista de Inglaterra Anita Halpin, quien la había recibido hacía tan solo cien días del gobierno alemán, ya que pudo acreeditar que le había sido confiscada a su abuelo por los nazis.
Estas demandas son apoyadas por las grandes casas de remate, que necesitan obras importantes ante un mercado demandante. Esta «Escena Callejera de Berlín», realizada en 1913, estuvo muchos años en el museo Brücke de Berlín (donde fue la obra emblemática de una gran retrospectiva en 2003) cuyos responsables se resistieron a que se la quitaran.
En dicha subasta, Christie's vendió cerca de 500 millones de dólares, de los cuales 192 millones fueron por cuatro obras de Klimt recuperadas y, como dijimos, 38 millones fueron pagados por este Kirchner que duplicó su base. Hace tres meses se vendió otra obra en casi 13 millones, pero esa suma era la base estimada.
Con la llegada del nazismo en 1928, Kirchner fue perseguido, 639 obras suyas fueron confiscadas bajo la excusa de «arte degenerado» y varias de ellas terminaron siendo quemadas. En 1937, formó parte de la muestra «Arte Degenerado», organizada en Munich, con 32 obras. Al año siguiente se suicidó en su refugio suizo. Hoy el expresionismo alemán es admirado por todos y, para muchos, eso se debe a Kirchner.

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