13 de junio 2006 - 00:00

Estupenda intérprete de fados

La veta másadmirable deMisiaaparece conlos fados,pero nodefrauda conotrosgéneros,incluido eltango,aunque confuerte acentocastizo.
La veta más admirable de Misia aparece con los fados, pero no defrauda con otros géneros, incluido el tango, aunque con fuerte acento castizo.
Presentación de « Drama Box». Misia (voz, relatos). Con J. M. Neto (guitarra portuguesa), C.M. Proença (guitarra), D. Pinto (guitarra bajo), L. Cunha (violín) y V. d'Aversa (piano, acordeón). (Teatro Coliseo, 8/6 y Hotel Faena, 9/6.)

Artista de culto, personaje almodovariano con fuertes rasgos ibéricos, la cantante «con flequillo» -un mote que le puso la prensa y que no parece gustarle demasiado-, Misia es una monumental intérprete de fados nacida en Portugal y residente en España, cuyo talento le permite atreverse también con el bolero y el tango.

Misia vino por segunda vez a la Argentina para hacer dos conciertos. Uno muy extenso en el Coliseo y otro, más acotado, en el Cabaret del hotel Faena (con Jorge Telerman sentado a una mesa). Misia habla en un perfecto castizo, que no abandona ni siquiera cuando interpreta «Naranjo en flor», «Los mareados» o «Yo soy María» de la operita «María de Buenos Aires» de Piazzolla-Ferrer. Pasa por boleros como «Te extraño» y «Ese momento», con absoluta solvencia y también canta en francés («Pour ne pas vivre seul»).

Pero cuando se hace verdaderamente admirable es cuando se mete profundamente en el género más representativo de su país. El fado es, en sus interpretaciones, una música que va de la más absoluta tradición a la última modernidad. Por su boca -siempre desde su postura estética mitad chica Almodóvar, mitad artista de rock góticopasan piezas muy populares, como el maravilloso «Lágrima-» de Amalia Rodrigues, y composiciones más contemporáneas con poesías de José Saramago, Fernando Pessoa, Paulo José Miranda, Natália Correira o Vasco Graça Moura. Su espectáculo -dividido en dos partes para la función del Coliseo- se monta sobre la presentación de «Drama Box», su disco más reciente. Desde ahí, inventa un mundo imaginario en un hotel donde recalan todos los personajes cargados de dramas que no resistiría el mundo exterior. Sobre esa fantasía va construyendo un relato que sirve como introducción a las canciones, para presentar a sus músicos y también para hacer un breve racconto sobre su propia historia.

Es actriz divertida y mordaz en sus textos -estudiados aunque con apariencia de improvisacióny vuelve a hacerse emotiva, superlativa, terriblemente dramática cuando canta fados. Hace títulos como «Fogo preso», «E se a morte me despisse», «Coraçao agulha», «Fado do lugar común», «Fado adivinha II», varios de ellos incluidos en el disco; y nadie puede dejar de sentir que está frente a uno de esos artistas que aparecen sólo de tanto en tanto.

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