Concierto de cierre del Festival Lysy. Obras de Schumann, Gil, Trümpy, Mozart y Haydn. (ND Ateneo).
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Acaba de concretarse el encuentro anual con el gran violinista Alberto Lysy; y no solamente con su público, sino que también se prodigó en clases magistrales con jóvenes instrumentistas porteños, de provincias y países limítrofes.
Hasta que corporice su ilusión de fundar aquí una Academia, nunca le falta un recinto donde ejercer su vocación didáctica en la ejecución del violín o en la práctica guiada de la música de cámara. Esta vez fue en el ND Ateneo, donde asistimos al concierto de clausura, aunque se anuncian varios conciertos benéficos del generoso violinista argentino.
Por supuesto que esta presentación fue una cátedra de rigor musical y de madurez interpretativa, sobre todo en la difícil -y a veces confusa cuando la escuchamos a otros intérpretes-Gran Sonata en Re Op. 121 de Robert Schumann. Esa introducción lenta nos recordó la Sonata a Kreutzer, y las ideas sincopadas que el compositor incluyó en su desarrollo esta vez fueron lógicas y acertadas. Trajeron los ecos de un coral luterano los pizzicatis de la Romanza, que en el Stradivarius de Lysy sonaban como un arpa, seguido de nítidas variaciones. Con temperamento seguro y arco certero culminó esta gran interpretación de una obra romántica que rara vez se escucha
La joven y ascendente pianista Paula Peluso se colocó cómodamente a la elevada estatura artística de Lysy, y entre ambos, lograron que la Sonatina de José Gil resultara más interesante de lo que es en esencia.
Una encantadora sesión camarística se ofreció en la segunda parte con la participación del italiano Ettore Causa, eximio ejecutante de viola, y del violoncelista español Pablo de Naveran.
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