16 de julio 2004 - 00:00

Estupendo musical sobre "Peter Pan"

Diego Reinhold protagoniza un musical para grandes y chicos, que sigue el modelo de las grandes producciones de Broadway sin opacar el conflicto dramático del clásico infantil.
Diego Reinhold protagoniza un musical para grandes y chicos, que sigue el modelo de las grandes producciones de Broadway sin opacar el conflicto dramático del clásico infantil.
«Peter Pan. Todos podemos volar» de J.M. Barrie. Versión: M. Monteiro, D. Vila y F. Vilas. Int.: D. Reinhold, F. Posca, M. Gómez, I. Rossi y elenco. Dir. Gral. y Dis. ilum.: A. Del Mastro. Dir. de actores: C. Gallardou. Vest.: K. Martínez (Teatro Opera.)

Basada en el famoso clásico infantil de James Mattew Barrie (1860-1937) esta versión musical de «Peter Pan», dirigida por Ariel Del Mastro, sigue el modelo de las grandes producciones de Broadway al estilo de «La Bella y la Bestia» y «El rey león». Sus protagonistas vuelan por los aires, luchan con espadas o van al encuentro de diversos prodigios para disfrute de grandes y chicos sin que la abundancia de efectos especiales llegue a opacar el conflicto dramático que se desarrolla en escena.

La acertada producción musical de Oscar Mediavilla -de muy variados ritmos-y las sensuales coreografías de Elizabeth De Chapeaurouge transmiten una energía contagiosa. En tanto que la escenografía de Alberto Negrin recrea el marco ideal para un cuento de hadas.

En relación a la línea argumental, la adaptación de Marisé Monteiro, Daniel Vila y Federico Vilas se ajusta bastante al original e incluye a todos los personajes y aventuras de los que el público ya está al tanto principalmente por la película de Walt Disney estrenada en 1953.

La pieza original tuvo su debut en 1904, en un teatro de Londres y recién fue publicada como novela en 1911. Desde entonces la figura de Peter Pan ha merecido las más diversas lecturas. Entre otras cosas fue considerada una oscura fantasía edípica de su autor (hay varios datos biográficos que justifican esta teoría) y hasta fue tildada de peligrosa y antipedagógica por su rechazo del mundo adulto y por el «mal ejemplo» que brinda su protagonista con su negativa a crecer y sus enfrentamientos a muerte con el Capitán Garfio.

La presente versión ofrece, en cambio, una lectura mucho más positiva y conciliadora: volverse adulto no implica matar al niño que todos llevamos dentro, como bien lo demuestra Wendy en el cuadro final. Por otra parte, la psicología de los protagonistas ha sido adaptada a los tiempos que corren y eso los hace más creíbles.

Diego Reinhold
le aporta seducción, frescura y una simpática irreverencia a su personaje, un soñador sediento de aventuras. A su lado Wendy (Ivanna Rossi), su contrafigura, aparece como la típica púber, que en plena revolución hormonal, madura más precozmente que sus congéneres masculinos. A diferencia de Peter, Wendy ya no piensa en aventuras de piratas sino en recibir su primer beso.

El
Capitán Garfio (Fabio Posca), pese a ser el gran enemigo de Peter Pan, no tiene una efectiva inserción dentro de la historia y sus diálogos con el Señor Smee (el siempre eficaz Marcos «Bicho» Gómez ) transitan por un humor más cercano al circo y al varieté que los recorta un poco del resto de la obra. Pero el desbordante histrionismo de Fabio Posca supera con creces todas estas falencias. También es un gran acierto la inclusión de pequeños actoresbailarines-cantantes como integrantes de «la banda de niños perdidos», sus intervenciones son de un enorme encanto.

En su debut como director, el conocido iluminador
Ariel Del Mastro (varias veces premiado en su rubro) ha resuelto con eficacia las exigencias de un género que requiere de muchísimo rigor y de un minucioso equilibrio de todas las áreas. Su puesta tiene brillo, ritmo y emoción y de alguna manera vuelve más tangible el mundo mágico de Never Land.

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