19 de noviembre 2004 - 00:00

Exhiben amplia muestra de Russo

Las exposiciones en el Pabellón de las Bellas Artes de la UCA tienen como objetivo tanto una revalorización de maestros del arte argentino como el acercamiento de nuevas generaciones a la obra por ellos realizada.

Actualmente se exhiben 69 obras de Raúl Russo (Buenos Aires 1912- París 1984).

Lo primero que salta al vistaes la exaltación del color, sobre todo los rojos y azules vibrantes. Después se trata de ir descubriendo cómo el artista se metía a fondo con la materia para aplicar pinceladas que responden a un apasionado gesto. Otro descubrimiento es que este gesto está profundamente meditado y que el aparente caos, a veces circular, de muchas de sus obras responde, haciendo abstracción de sus abstracciones, a un orden compositivo que se gestó en la observación minuciosa de artistas paradigmáticos de la historia del arte.

La muestra no sigue un orden cronológico, por eso, un «Bodegón» (1937) revela la austeridad terrosa de su tratamiento para ir hacia un « Paisaje» (1957), esquemático, pero donde se cuela su Roault admirado en los negros que enmarcan ciertas formas. De una serie de paisajes vistos desde la ventana de su casa de Ranelagh, aparece un compendio armonioso de manchas sabiamente dispuestas que llevan la mirada hacia el fondo del cuadro, no hay duda que el artista se sintió atraído por las ventanas de Matisse. No se debe dejar de reparar en «Fiesole» (1968), en el que unas formas árbol verticales aparecen en primer plano, o «Puerto de Algeciras» (1961) donde el azul mediterráneo invade la composición.

Russo
puede mostrarnos la levedad en un «Dock Sud» (1970) como en «La Cathédrale Engloutie» (1979). De dos trazos esquemáticos y redondeces femeninas bien marcadas de su «Desnudos con espejo» (1973), se puede volver la mirada a un «Desnudo» (1940) como un antecedente a su osadía posterior pasando por el exultante «Desnudo en la mecedora» (1957). Jarrones, teteras, cafeteras, pescados, flores, elementos clásicos de taller que casi nadie se atreve a pintar, porque no se sabe, porque son elementos despreciados, porque sin duda se puede caer en lo decorativo e imitativo, en Russo son admirables y jamás se tiene la sensación de lo ya visto. Dibujos, acuarelas, apuntes, fotografías del artista en su estudio de París y con otros artistas de su generación, pinceles, cajas de pinturas, catálogos de sus exposiciones completan la exposición de un artista que «nunca fue ni quiso ser noticia». Clausura el 24 de noviembre. Alicia Moreau de Justo 1300. Campus Puerto Madero.

• José Ignacio Garrido
(1944) es abogado, coleccionista de arte y un estudioso de las problemáticas teóricas y prácticas de la pintura iniciada hace más de veinte años. Su deslumbramiento por los expresionistas, por Braque y Picasso, las vanguardias rusas, el arte concreto argentino sumado a las enseñanzas de maestros como Carlos Gorriarena, Carmen D Elía y Néstor Cruz, la lectura de Platón, influyeron en el desarrollo de una obra extremadamente meditada, que a diferencia de lo que acontece actualmente, necesitó mucho tiempo para ser mostrada. Su racionalidad pero también su sensibilidad están aprisionadas en estas formas que se encadenan, se relacionan armónicamente de la misma manera que los colores surgen uno del otro. De allí que Garrido evite todo lo superfluo para concentrarse y hacer concentrar al espectador en lo esencial. «Armonías» se exhibe en GR, Galería de la Recoleta hasta el 12 de diciembre. Jardines de la Biblioteca Nacional. Agüero 2502.

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