21 de julio 2003 - 00:00

Exquisito programa del Ballet Contemporáneo

Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín. Dir. artística: M. Wainrot. Programa: «Cuerpos cautivos» (L.Eto-A. Cervera); «Canciones del caminante» (G. Mahler-M. Wainrot) y «La forma del infinito» (S. Reich-G. Laurin). (Teatro San Martín. Funciones: martes, sábados y domingos.)


El Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín con dirección artística de Mauricio Wainrot estrenó tres ballets musicales (es decir, obras abstractas cuya efectividad y motor coreográfico está en la elección que se haga de la fuente sonora) con diseños del mismo Wainrot, la canadiense Ginette Laurin y el argentino Alejandro Cervera. Wainrot tomó para «Canciones del caminante» el bellísimo ciclo de Gustav Mahler del mismo título en una grabación del barítono Dietrich Fisher-Dieskau, quizá insuperable, para construir una obra de intimidante fuerza emotiva, en la que cinco personajes (una mujer y cuatro hombres) comparten el espacio en una suerte de juego interrelacionado.

Wainrot
ilustra las canciones de Mahler con extremado refinamiento y su acostumbrada originalidad. La excelencia de Silvina Cortés y los cuatro bailarines elevan el rango de la creación, lo mismo que la escenografía y el vestuario de Carlos Gallardo y las luces de Eli Sirlin, aportes plásticos de una sutileza esencial.

Entre lo mejor del programa asimismo se cuenta «The Shape of Infinity» (La forma del infinito), de Ginette Laurin. La artista canadiense elabora una espléndida obra de lenguaje contemporáneo que va «in crescendo» desde un inicio sin música hasta la irrupción de la muy energética «Six pianos», de Steve Reich, con su pulsión y estilo minimalista. A partir de él, la obra cobra una velocidad y una vehemencia que la hace más sugestiva en la articulación del movimiento y las formas.

Siempre creativa y vanguardista en sus procedimientos, Laurin sumó virtudes a «La forma del infinito» con el escenario despojado del San Martín en su inmensidad, con el vestuario sugerente de Carlos Gallardo y la estupenda iluminación de Sirlin.

«Cuerpos cautivos»,
que habíamos conocido con el Ballet Argentino de Julio Bocca, toma como base sonora obras de Leonard Eto realizadas fundamentalmente en percusión con alguna irrupción de instrumentos de aire. Cervera trabajó el diseño coreográfico enfrentando grupos femeninos y masculinos como contexto para un sensual dúo (muy bien bailado por Victoria Hidalgo y Juan Pablo Ledo) que recordó el primitivismo erótico de alguna «Consagración de la primavera». El planteo coreográfico es equilibrado y el lenguaje bastante tradicional. Un vestuario menos hiriente, más neutro, hubiera hecho ganar puntos a una propuesta, que como el resto de las obras, tuvo en los esquemas lumínicos de Eli Sirlin un aporte esencial.

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