16 de agosto 2007 - 00:00

Fábula moral de un calmo Eliseo Subiela

Sofía Gala Castiglione hace un buen debut en el cine en «El resultado del amor», film algoalargado y bastante ingenuo, pero con buena pintura de ambientes y caracteres populares.
Sofía Gala Castiglione hace un buen debut en el cine en «El resultado del amor», film algo alargado y bastante ingenuo, pero con buena pintura de ambientes y caracteres populares.
«El resultado del amor» (Argentina-España, 2007, habl. en español). Guión y dir.: E. Subiela. Int.: S.G. Castiglione, G. Pfening, R. Ricci, J. D'Elía, N. Argentina, M. Marmorato, F. Roa, H.S. Cativa, I. Baum.

Billie Holiday, el Potro Rodrigo y Gilda, «Pequeños milagros», «Últimas imágenes del naufragio», y algo de «Hombre mirando al sudeste», Jorge D'Elía y el «Sapo Cativa», la realidad social y también el entendimiento social, una chica que deja la villa y es simultáneamente gato, animadora infantil, y voluntaria en un hospital de niños, un abogado que deja el estudio jurídico y la esposa juiciosa, para vivir sin pretensiones, pero pretende, y logra, vencer con su cariño una enfermedad de la chica, todo eso, es «El resultado del amor», la nueva película de Eliseo Subiela.

También es otras cosas, por ejemplo es un poquito más larga de lo conveniente, pero igual se sigue con ternura, y se recuerda con simpatía. Puestos a definir, podría decirse que es una fábula moral narrada a manera de crónica por una voz en off, que va fechando acontecimientos a lo largo de varios años, más o menos desde que la jovencita es violada (por alguien que recibirá su merecido) hasta que, exactamente en ese mismo lugar, se casa con todas las de la ley. «Al invitado más importante nadie puede verlo. Pero está allí», dice entonces el narrador. Tampoco nadie lo menciona, en ningún momento, ni lo ve, pero está igualmente en otras cuantas partes de la historia. Que es, como se advierte, una historia de amor, entendido éste en el más compañero sentido de la palabra.

A señalar, buen debut de Sofía Gala en el cine, componiendo una «chirusita» de lindo carácter, buena y sencilla reelaboración de temas y caracteres vistos en otras películas del autor (y lindos atardeceres en la costanera, que recuerdan los de «El lado oscuro del corazón»), atractiva evocación de Hugo Soto, en un personaje secundario con un actor que se le parece mucho, Matías Marmorato, y en los mismos lugares que Subiela nos mostró veinte años atrás (pero ahora el personaje logra finalmente un razonamiento alentador), buena pintura general de ambientes y caracteres populares.

No todos son elogios, y cabe reprochar también alguna reiteración, algún descuido de ritmo, cierta inocencia tal vez excesiva. En fin, peor sería reprocharle maldad. Al contrario, ésta es una de esas películas que ofrecen calma y consuelo al corazón, y ésa es su mayor fuerza.

Además, a través de las lecturas del joven abogado, ofrece de paso un reencuentro con las greguerías de Gómez de la Serna, aquel que escribió chispazos como «Amor es despertar a una mujer y que no se indigne», «La morcilla es un chorizo lúgubre», «Pingüino es una palabra atacada por las moscas», o «Los tenebrosos son hombres con grandes facultades sombrías» (esta última greguería aparece en su formidable, disparatada y al mismo tiempo precisa novela « Cinelandia», de 1923, posterior a su hoy inconseguible novela erótica «Senos», francamente difícil de llevar al cine, aunque la película de Subiela avanza mucho en ese sentido, evitando el uso de corpiños en varias escenas con Gala y Romina Ricci).

P.S.

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