17 de junio 2003 - 00:00

Fallido show de homenaje al tango

«Divino Tango». Prod., guión, coreografía, y dir. gral.: A. Marín y P. Ruggieri. Con el Sexteto del Angel, dirigido por R. Gaich y el Ballet Pampeano. (Teatro Margarita Xirgú, de viernes a domingos.)


"Divino Tango", una creación y producción de los bailarines centrales del espectáculo, propone, según sus responsables, «una mirada distinta sobre nuestro baile y nuestra música ciudadana». Hasta allí, un intento elogiable. Concretamente, el objetivo de Alba Marín y Pablo Ruggieri era resignificar el tango mezclando la danza rioplatense con los elementos del baile contemporáneo y clásico, cambiar los sonidos instrumentales planteando un estilo más cercano a nuestro tiempo, poner en la mezcla de lo visual con lo sonoroel centro de atención. Pero poco de todo esto se logra, porque tanto a ellos como al resto de los bailarines que integran el espectáculo le faltan la base y la «mugre» imprescindibles, la artificiosidad de las coreografías y la puesta no condicen con la escasez de recursos de producción, las luces son de una gran pobreza técnica y creativa, lo mismo que el vestuario, el grupo instrumental dirigido por Rubén Gaich -que pretende sonar «moderno»- se pierde en un sonido desprolijo y en las dubitativas afinaciones de su violinista Adalberto Cornejo, y el cantante Juan Carlos Corso, de buen timbre gardeliano, escucha poco a los músicos y está siempre medio compás adelantado. En definitiva, a Marín y Ruggieri no les dieron ni sus herramientas coreográficas ni sus posibilidades económicas para encabezar esta revista musical tanguera que sólo a ratos (el cuadro de los pescadores con la aparición de la sirena; el de los oficinistas sobre música de Piazzolla y Mores) alcanza algún grado de vuelo. El resto, no pasa de ser una revista más sobre clásicos de tango en la que hay, justamente, poco tango. R.S.

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