6 de octubre 2004 - 00:00

Festín musical reúne a Bebo Valdés con Carlinhos Brown

Fernando Trueba, como antes Carlos Saura, se asienta en el cine musical: después de «Calle 54» y «Lágrimas negras», presentó «El milagro de Candeal».
Fernando Trueba, como antes Carlos Saura, se asienta en el cine musical: después de «Calle 54» y «Lágrimas negras», presentó «El milagro de Candeal».
Aunque tiene un buen descendiente en su hijo Chucho, el público argentino se quedó con las ganas de oir en vivo al legendario pianista cubano Bebo Valdés, intérprete original (con el flamenco El Cigala) del éxito mundial «Lágrimas negras». Pero el cineasta español Fernando Trueba, pocos días atrás en el Festival de San Sebastián, tuvo el privilegio de estar con Valdés padre y con el famoso percusionista brasileño Carlinhos Brown, presentando su nueva película, «El milagro de Candeal», que vuelve a tener a Bebo Valdés como protagonista. Allí, dialogamos con Trueba.

«Hace tiempo Bebo Valdés me dijo '¿sabes adónde me gustaría ir antes de que me muera?'.Yo pensé que diría a La Habana, pero no. El quería conocer Bahía, el lugar donde quizá podría saber más de sus orígenes, según le había revelado una mujer cuando era joven»,
contó.

«Años después, un productor discográfico me comentó lo de la Fundación Candeal, en Bahía, de gente que se mueve para vivir mejor dentro de su pobreza, y me propuso hacer una película. Pensé en ese truco de hacer que alguien llegue a un lugar, por ejemplo un periodista, una socióloga, algún pariente. Pero que la película cumpliera el sueño de Bebo, me pareció muy bonito. Porque es como que se juntan dos partes americanas de una familia que ha sido separada hace ya siglos, en el Africa».


Periodista: ¿Y cómo es la relación de Valdés con Carlinhos Brown?

Fernando Trueba: Tiene todo eso familiar de raza, religión, música, y origen. Entonces lo tomamos como excusa para mostrar cómo viven los de Candeal (su visión de comunidad para tener guarderías, dispensarios, etc., la música, el contacto entre niños y ancianos, y todo eso) y de paso veíamos lo que él podía averiguar de sus orígenes, como le dijo aquella mujer.

P.: ¿Qué alternativas del rodaje recuerda con más afecto?

F.T.: Hay una escena, donde se encuentran dos mujeres, una de ellas descendiente de las primeras familias que se instalaron en ese barrio, en el Siglo XVIII. Nosotros estábacreomos grabando cómo charlaban entre ellas. De repente pasó otra cosa, fue un shock tremendo para nosotros, una de esas cosas que no estamos acostumbrados a ver, ni yo a filmar. Tal es así, que se nota el titubeo de las cámaras, porque no sabíamos qué hacer. Al principio no entendíamos nada, después pensamos que esa señora tenía un ataque, y al fin entendimos que estaba teniendo «una manifestación del espíritu», como dicen ellos
.

P.:
¿En qué género se ubica su película?

F. T.: En realidad, esto no es ficción ni docudrama. Sólo en tres ocasiones pedí a alguien que hiciera determinada cosa. Por ejemplo, esa criatura que dice 'en el barrio me llaman Bin Laden, pero no me gusta', me lo había dicho antes, y le pedí que lo repitiera en cámara, porque es algo realmente gracioso.


P.:
Es decir, subraya los climas más afectivos de toda esa gente...

F.T.: En el cine de hoy siempre hay alguno degollando a otro.Ahora hay tipos que les parece divertidísimo ver dos adolescentes charlando y de repente uno le vuela la tapa de los sesos al otro, y se ve toda la sangre. Qué divertido. Como ese tipo de cine me toca bastante las pelotas, que no está mal de vez en cuando mostrar gente que hace algo bueno, que se lleva bien con el vecino, o con los padres, que está tratando de salir adelante, que no todo es miseria. Porque otra cosa que no me gusta es la fotogenia de la miseria, mira qué pobre es este, y después uno se va para su casa. Lo que yo he hecho, creo que no me ha salido de denuncia, ni reivindicatoria, ni llorona, ni quejosa. Es el retrato de gente con creatividadpara salir adelante de sus conflictos, porque lo de ellos es un reducto de humanidad. He vuelto un par de veces y espero volver más. Ya apenas voy llegando, me lleno de alegría. Y luego, me paso el día dando abrazos, me siento entre amigos. Y cuando tienes un amigo, te interesa saber cómo está, cómo van sus hijos. Ahora, qué les he dejado, no lo sé
.

Entrevista de Paraná Sendrós

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