23 de noviembre 2000 - 00:00
"FIN DE SEMANA DE LOCOS"
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Se trata, sí, de una nueva demostración de la original manera de narrar de Curtis Hanson y Steve Kloves, director y guionista de «Los Angeles al desnudo», en otra adaptación literaria, más localista que aquel notable film en cuanto a su contexto, pero universal en varios de sus postulados.
El contexto es una típica universidad estadounidense la aristocrática CarnegieMellon de Pittsburgh, para el caso, donde Tripp forma futuros escritores, mientras él mismo trastabilla como tal. Es que, a los 50 años, perdió demasiados tratando de terminar un segundo libro, bloqueado evidentemente por el peso del éxito del primero.
A lo largo de un fin de semana trascendente en todo sentido, Tripp sufre un alud de infortunios durante el festival literario anual de su universidad. Lo interesante es que muchos de ellos no son más que los efectos de su tardío comportamiento adolescente, compartido en mayor o menor medida por todos los que lo rodean. A saber: su mujer lo dejó, su amante que es su rectora y esposa del decano, además le anuncia que está embarazada, su alumno más brillante provoca un desastre en la casa de esta última, la ex alumna que aloja en su casa demuestra otro tipo de intereses hacia su persona y, lo que es peor, su editor viene a exigirle que entregue de una vez por todas la eterna novela inconclusa.
Entretanto, él fuma marihuana, anda por todos lados con un perro muerto en el baúl del auto que, a su vez, un inmigrante latino lo acusa de haberle robado. También hay un travesti, un autor consagrado imbuido de trascendentalismo, una reliquia de Marilyn Monroe que cambia de manos y una patética bata femenina de plush que Grady Tripp usa sin complejos en toda ocasión.
Nada más parecido a una comedia de enredos. Pero no es. Es un film con gente extravagante e impredecible, que se ve casi siempre con una sonrisa, y si en ocasiones hay risas francas se deben a los bocadillos de la estupenda Frances McDormand. Empezando por el de Michael Douglas (asombrosamente desprovisto de su famoso sex appeal), cada uno de los personajes es una rareza para los cánones hollywoodenses, lo que habla muy bien de los actores que los interpretan, desde luego.
Lo mismo ocurre con las situaciones de este film inclasificable, incluyendo el punto de vista sobre la habitualmente edulcorada relación maestroalumno. Aunque el guión no llega a la excelencia de «Los Angeles al desnudo», tampoco se encontrará en él un solo lugar común.

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