29 de agosto 2005 - 00:00
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La Camerata Bariloche volverá a tocar en la edición número 13 de la Semana Musical, que
incluirá homenajes a su ex director artístico, el crítico Abel López Iturbe, fallecido en abril.
Periodista: Con semejante oferta, la gente que accede al festival, debe escuchar más música en ocho días que durante el resto del año...
Martín Nijenshon: Hay de todo. Empecemos fantaseando un proceso en el que uno está de vacaciones, con tiempo libre, que no está apurado, que no tiene que ir a trabajar y está en pleno relax. Estamos nuevamente de vacaciones, nadie nos corre y entonces llegamos al concierto, con los oídos libres. La gente que viene participa en Buenos Aires de los conciertos del Mozarteum o de otras instituciones, pero no de música de cámara, por lo que encuentra acá un momento muy íntimo. Otros escuchan rara vez un concierto pero todos confluyen en un momento de gran relax y se crea un espacio de magia. Como dice Barenboim, la música es un proceso casi físico y mecánico, uno toca una tecla y ella suena, pero algo ocurre después de eso entre el artista y el público. Se crea algo muy particular en la sala. La Semana Musical posee esa magia de la convivencia entre unos y otros. Habla de una comunicación fluida entre el público y los artistas.
P.: Tras el fallecimiento del director artístico, el crítico Abel López Iturbe, quien se encargó históricamente de los comentarios previos a los conciertos ¿a quiénes convocó para esa tarea?
M.N.:Vamos a tener cuatro maestros de ceremonias distintos, que van a presentar cada uno un par de conciertos. Estos presentadores son compañeros de ruta, amigos en la historia, algunos amigos particulares de Abel, que vienen a acompañarme a mí en este momento y también como homenaje a nuestro director artístico tempranamente desaparecido. Es muy bueno poder tenerlos, porque es la gente que tenemos muy cerca. Estarán Nelson Castro, Pola Suárez Urtubey, Mónica Cosachov y Magdalena Ruiz Guiñazú. Cada uno dará su enfoque distinto y elaborará su puente personal entre la música, los músicos y el auditorio.
P.: Después de 13 años de continuidad ¿se consideran pioneros de los festivales de música en el interior del país?
M.N.: Semana Musical es el primer evento turístico-cultural desarrollado y preparado como tal, del país y seguramente, de América Latina. Hay otros festivales de música clásica muy importantes pero pareciera que ellos no fueron creados con la misma intención que éste. La idea es influir en el desarrollo cultural de una región, convocando al turismo y a la cultura.
P.: ¿El grueso del público está constituido por turistas?
M.N.: En absoluto. Semana Musical convoca asimismo a la gente del lugar. El año pasado pasaron por las salas del Llao Llao más de 4.000 espectadores en todo el festival. Y, naturalmente, los 4.000 no eran turistas. Este es un evento abierto a la comunidad, con conciertos gratuitos al mediodía, con ayuda a entidades desde el festival, como es en caso de los chicos de la Cofradía, etcétera.
P.: Cuáles son los hitos del festival en estos 13 años de existencia?
M.N.: Este es un festival de música de cámara y como tal, tenemos entrañables amigos históricos como la Camerata Bariloche, a la que poder llevarla cada vez que es posible marca un acontecimiento (como este año, por ejemplo); a Rafael Gíntoli o Luis Ascot, entre otros. Hubo momentos muy peculiares como la visita de la Orquesta Sinfónica Nacional con Pedro Ignacio Calderón o cuando llevamos a la Camerata con Eduardo Falú. Hubo un momento cumbre con la presencia de Marta Argerich el año anterior, que me resulta muy difícil traducir en palabras.


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