6 de abril 2005 - 00:00

"García Márquez piensa que los editores somos pirañas"

Para Beatriz de Moura y Antonio López Lamadrid en el negocio editorial la suerte es un factor tan fundamental como la intuición por los escritores por los que hay que apostar por su calidad, “porque tarde o temprano venden”.
Para Beatriz de Moura y Antonio López Lamadrid en el negocio editorial la suerte es un factor tan fundamental como la intuición por los escritores por los que hay que apostar por su calidad, “porque tarde o temprano venden”.
Beatriz de Moura y Antonio López Lamadrid, directivos de la editorial española Tusquets, visitaron la Argentina. Hablamos con ellos sobre la situación editorial, sobre los autores de su catálogo y del premio que establecieron para novelas buscan descubrir nuevos creadores latinoamericanos.

Periodista
: ¿Cómo ve a la literatura en lengua española?

Beatriz de Moura: Creo que el futuro está en latinoamérica. Ya son dos generaciones completas después del boom. El boom sofocó durante mucho tiempo una producción creativa y produjo equívocos que tenían que ver con el dinero. Se creyó que por tener una agente literario y publicar en España se llegaba a la fama. Se produjo el espejismo por el cual los autores se miden por lo que ganan en anticipo. Eso ha hecho mucho daño a la creación literaria. Ahora ya hay una generación despejada de todo eso, que vive en un mundo conflictivo, y el conflicto siempre es bueno para la creación literaria. De allí que hayamos creado finalmente un premio de novela, que no teníamos, y esperamos descubrir talentos. Lo entregaremos en la próxima Feria de Guadalajara, que es la Francfort de habla española.


P.:
No en todos lo países es difícil publicar.

B.deM.: En la Argentina y en México puede ser, pero entreuno y otro hay una inmensidad de escritores que en sus propios países no tienen modo de lograrlo. Un premio que no va en busca de autores conocidos puede ser un lugar donde confluyan todas esas literaturas. Una clave nos la dió el salvadoreño Horacio Castellanos Moya, que está siendo traducido en Alamania y Francia. Otra, el boliviano Marcio Veloz, cuyo libro «La mosca soldado» acaba de ser publicado, para mi envidia, por Ciruela. Es un señor mayor, rondando los 70 años, que escribió siempre al margen de las editoriales, y es extraordinario.


P.:
Y si, además, es exitoso, se lo llevaran los grandes grupos editoriales...

B.deM.: Cuando un autor les interesa lo contratan por una fortuna en adelantos, muchas veces muy superior a lo que luego le corresponde por derechos de autor, pero lo hacen para captarlo. El gran grupo va en busca del autor ya seguro, que sabe que va a vender. Una editorial literaria va a buscar el desarrollo de ese escritor. Si el escritor se vuelve célebre, vende mucho y quiere ganar dinero, es lógico que se vaya a un gran grupo. Otros porque ya ganan dinero optan por quedarse. De hecho siguen con nosotros, y venden mas de 100 mil ejemplares: Almudena Grandes, Luis Landero, Javier Cercas, Jorge Semprún... Más allá de granbíamosde o pequeña una editorial para construir su línea tiene que tener, aunque le pese, una parte empresarial que le haga posible seguir.


Antonio López Lamadrid: Una editorial tiene que tener tres «C»: calidad, repercusión crítica y comercialidad. Una editorial como la nuestra comienza por los dos primeros renglones, pero tambien hace mucho caso al tercero. Una editorial que necesita resultados, que los editores no son los dueños, comienza por la comercialidad. Pero siempre la suerte es un componente fundamental. Milan Kundera era para nosotros un 9 en calidad, un 6 en crítica y un 5 en comercialidad. Luego resultó que con «La insoportable levedad del ser» era un 10 en comercialidad.


B.deM.: Hasta ese momento Kundera, en España, no vendía. Seix-Barral había publicado sin éxito «La broma» y «El libro de la risa y el olvido». Pero nuestro primer bestseller fue «El amante» de Margarite Duras. Antes havendido muy bien los libros de Woody Allen, «El relato de un naúfrago» de García Márquez y «Residua» de Samuel Beckett.


P.:
¿Beckett bestseller?

B.deM.: Yo aprendí en Lumen, editorial de mi ex cuñada Esther Tusquets. Ella editó, sin pena ni gloria, los libros gruesos de Beckett. Pero Beckett comenzó a escribir textos cada vez más breves, que en una editorial como Lumen ya no tenían lugar. Pedí publicarlos en Tusquets. Y salieron justo antes que ganara el Premio Nobel en 1969. Eso es suerte, pero también cierta intuición de que hay autores a los que hay que apostar.


A.L.L.: Nosotros hemos tenido la oportunidad de buscar la suerte. En América latina los espantosos vaivenes económicos hacen que el libro, que es un producto de recuperación lenta, sea un problema.Aquí han tenido un gran mérito la editoriales de aguantar lo que aguantaron y sobrevivir.


P.:
¿Habrá nueva compras de editoriales por los grandes grupos?

A.L.L.: La concentraciones editoriales ya han pasado porque casi no quedan independientes. Creo que tienen que surgir, y están surgiendo, nuevas pequeñas y personales.


P.:
¿Cómo lograron los derechos de «Relato de un naúfrago»?

B.deM.: Gabo lo cuenta en «Vivir para contarla». Creyó que le pedía ese reportaje para aprovecharme del éxito de «Cien años de soledad». Para él los editores somos todos pirañas. Bueno, me lo concedió por amistad y por su simpatía por una editorial artesanal. Hoy ese libro es texto en los colegios.


P.:
También acertaron publicando Ernst Jünger...

B.deM.: Para mi era conflictivo publicar a un oficial del ejército alemán que había estado en la ocupación de París. El editor Christian Bourgois, en una Feria de Frankfurt, me insistió que leyera los diarios de Jünger. Era la obra de un invasor que cuenta sin ningún tipo de trabas ni problemas de conciencia sus encuentros con la intelectualidad francesa, con Sartre y Picasso entre otros. Era un visión distinta a la ideológicamente correcta en la época, contaba los hechos como el observador científico que era, y con una categoría literaria superior. De los diarios pasamos a ensayos como «El trabajador» y «El emboscado». Allí se muestra como un prusiano puro que veía al ejército alemán contaminado por el nazismo, que el encontraba poco elegante y ajeno a la tradición alemana.


A.L.L.: Bueno, no todos han sido aciertos...

B.deM.: No haber contratado las novelas de Sandor Maraï fue un fallo muy grande.


A.L.L.: Es que no es fácil publicar autores muertos hoy que lo común es promocionar las obras con giras y en los medios.


P.:
¿Cómo los afecta la caída de la lectura?

A.L.L.: Siempre fue una minoría la que lee. Lo que hay que intentar es que esa minoría sea lo más amplia posible. Una masificación de la lectura la veo muy difícil con los medios audiovisuales, con la tendencia de llegar a casa y encender el televisor. Siempre habrá una minoría que se de cuenta que si se esta seis o siete horas frente al televisor se acaba tonto.


Entrevista de Máximo Soto

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