Brasilia (EFE).- El ministro de Cultura de Brasil, Gilberto Gil, dijo ayer que el cine de su país, que tiene un gran éxito en los circuitos alternativos extranjeros, necesita un «choque de capitalismo» para reconquistar el interés del público. En un acto celebrado en la Agencia Nacional de Cine, Gil presentó cifras que revelan una pérdida notable del público que acude a ver las producciones nacionales exhibidas en el país, pese al apoyo que el gobierno ha dado al sector, que produce una media de 20 films por año.
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El ministro explicó que en 2003 el cine brasileño llegó a atraer a 21% de los espectadores en las salas nacionales, pero esa tasa bajó a 14,5% en 2004 y para este año se calcula que caerá a 10%. En su opinión, ello obedece a problemas estructurales y a la falta de mecanismos eficaces de producción, divulgación y de distribución del cine nacional. «La cadena productiva se debe alimentar de la taquilla y no de la inversión pública», sostuvo Gil, quien precisó que los recursos del Estado destinados al sector cinematográfico pasaron de 56 millones de dólares en 2003 a 64 millones de dólares en 2004.
Ese dinero, canalizado en su mayoría en forma de créditos a la producción, debería ser utilizado en obras de infraestructura, de modo que la financiación de las películas corra por cuenta del sector privado, sostuvo el ministro. Según Gil, un cambio en ese sentido, que definió como «choque de capitalismo», permitirá financiar obras para aumentar el número de salas de cine en el país, reducir el precio de las entradas por la vía del subsidio y crear formas de crédito público para alentar los «programas de exportación» de films.
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