«Gimena... La peor». Actuación de Gimena Riestra. (Clásica y Moderna; próximas actuaciones: Un Gallo para Esculapio, 19 y 26/4 y Clásica y Moderna, 20/4).
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Si Gimena Riestra hubiera nacido en Nueva York, o en Berlín o en Londres, probablemente sería recibida en esta Argentina prestigista como una estrella internacional de la vanguardia teatral y musical. Lamentablemente para ella, no es así. De modo que su trabajo queda relegado a horarios secundarios, en lugares pequeños, frente a unos pocos que han podido descubrirla.
Su arte es muy difícil de encasillar; y quizá allí radique su mayor inconveniente a la hora de venderse. Hace teatro humorístico al interpretar cada tema, en general, con irónica acidez. Y todo su show se sostiene en las canciones (que canta sobre pistas en lugar de acompañarse con músicos en vivo). El repertorio es también de un absoluto eclecticismo: se mezclan, en un equilibrado y bien condimentado menú, desde Madonna hasta Ella Fitzerald, pasando por Liza Minelli, «La Novicia Rebelde», el «Himno a Sarmiento» y las cantantes pop más marketineras. Riestra es una gran imitadora y una cantante excelente; y ya con eso sería suficiente para hacer muy divertido su espectáculo. Pero a eso suma sus gestos, sus movimientos, sus discursos inclasificables, su vestuario. Representa la estética decadente de una sociedad que se fagocita a sí misma. Y no deja títere con cabeza; porque hasta se burla de sí misma.
El espectáculo de Gimena Riestra es una joyita que circula, casi inadvertidamente, por el «under» porteño, sin la continuidad de ciclos en lugares determinados. Pero vale la pena estar atentos para descubrirla; siempre que se acceda a ella con la cabeza bien abierta, por supuesto.
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