Después del disco dedicado a la sociedad artística Leguizamón- Castilla, la cantante Liliana Herrero y el guitarrista Juan Falú se consagran ahora a la obra conjunta de Falú-Dávalos.
Presentación de «Falú/ Dávalos». Liliana Herrero (voz) y Juan Falú (guitarra y voz). (Teatro ND/Ateneo; 22 y 23/10).
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Posiblemente, los dúos artísticos que formaron Gustavo «Cuchi» Leguizamón-Manuel J.Castilla y Eduardo Falú-Jaime Dávalos sean los más significativos que ha dado el folklore. De modo que no hay compositores y autores que merezcan más el homenaje que estos grandes artistas, de los cuales, Falú es el único sobreviviente. La entrerriana Liliana Herrero y el tucumano Juan Falú -sobrino de don Eduardo-grabaron hace unos años un álbum dedicado a la primera de esas duplas. Y ahora volvieron a juntarse para un segundo trabajo compartido, dedicado a «Falú/Dávalos» que bautizaron sencillamente así.
Frente a una platea colmada por dos noches en el teatro ND/Ateneo, Herrero y Juan Falú mostraron en vivo este último trabajo y repasaron al mismo tiempo buena parte del primero. Estos recitales fueron, en consecuencia, una antología de repertorio. Piezas como «Zamba de Lozano», «La arenosa», «Juan del monte», «De solo estar» (Leguizamón-Castilla) o «Tonada de un viejo amor», «Oro Verde», «Resolana», «Juanito Laguna se salva de la inundación» (FalúDá valos), por nombrar sólo algunas de las que se escucharon en estos conciertos, son sin dudas joyas creativas que, además, han logrado convertirse en clásicos de nuestra música popular. Juan Falú es un guitarrista de muy buena formación que tiene al mismo tiempo la virtud de saber «decir» con su instrumento desde la profundidad del conocimiento estético. Sabe colocarse siempre en el punto de equilibrio entre la novedad y la tradición, entre el virtuosismo y el silencio, entre la potencia y el fraseo delicado. Y aporta -aunque en pocos momentos-su veta de buen cantante. Liliana Herrero es dueña de muchos recursos vocales. Se acerca a este repertorio con conocimiento del tema y con evidente compromiso artístico. Quizá abusa de los cortes en el fraseo y es ahí cuando su trabajo pierde parte del vuelo. En cambio, cuando simplemente canta -con lo mejor de su timbre grave-se transforma y se pone verdaderamente a la altura de los autores que interpreta y del guitarrista que la acompaña.
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