18 de julio 2003 - 00:00

Guillermo Tell canta bien, pero lo mejor son los clowns

Compañía de teatro Clun
Compañía de teatro Clun
«Guillermo Tell», por la Compañía Clun. Autores: E. Rovner, M. Joab y M. Katz. Adap. y dir. musical: M. Katz. Dir. gral.: Marcelo Katz y Martín Joab Intérpretes: I. Sexer, C. Bratoz, S. Holz, Karina K, M. Rub, L. Dyzen, M. Policastro, L. Stivelman, C. Balaguer, J. Rozenszain, M. Plaul, I. Larroque. Esc.: A. Borenstein. Vest.: V. Bari. Ilum.: E. Sirlin. Muñecos: L. Panetta. Coreog.: O. Araiz. (Centro Cultural de la Cooperación).

L a figura del arquero que prueba su puntería sobre una manzana apoyada en la cabeza de su hijo, aparece en numerosas tradiciones orales de toda Europa, incluyendo los países nórdicos e Islandia.

Entre todas estas leyendas la más conocida es la de Guillermo Tell, ubicada en Suiza en el siglo XV. Al igual que Robin Hood se trata de un héroe que vive en el bosque y que lucha contra la opresión de un gobierno tiránico. La diferencia está en que las aventuras de Tell han entrado en la historia como símbolo de la independencia suiza frente a la dominación austríaca.

Aun tratándose de un personaje ficcional, Guillermo Tell es considerado por los suizos casi un padre de la patria.

La versión para niños y adultos de la compañía Clun está inspirada en la ópera «Guillermo Tell» de Rossini (quien a su vez tomó de base el drama homónimo de Schiller, escrito en 1804). A pesar del modelo elegido, la puesta dirigida por Marcelo Katz no se destaca por su música ni por sus canciones, sino por las disparatadas situaciones que viven algunos de sus personajes. Como por ejemplo la divertida pareja de clowns, interpretada por Irene Sexer y Cachi Bratoz. Ellos son los encargados de armar la escenografía y de infiltrarse en la acción como figurantes, pero sus dificultades para trabajar en equipo van dando vida a una simpática historia de amor.

En cambio Tell, su esposa y su hijo son presentados con demasiada solemnidad. Su participación como cantantes los destaca del resto del elenco, pero la exagerada idealización de sus roles los coloca en un registro actoral diferente al resto. Por esa razón, los personajes más atractivos de la obra son los cómicos, desde el malvado Gessler ( Javier Zain) hasta los dos torpes amigos de Tell, Kuoni y Ruodi (a cargo de Leo Dyzen y Martín Policastro).

La adaptación realizada por el dramaturgo
Eduardo Rovner, Marcelo Katz y Martín Joab respeta los hechos principales del drama original, manteniendo una buena dosis de suspenso y tensión. Por otra parte, el espíritu lúdico de la puesta se ve enriquecido por la atrayente escenografía de Azul Borenstein y las variadas destrezas circenses que integran la acción. Todo esto contribuye a que las aventuras de este héroe adquieran mayor gracia y colorido.

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