3 de mayo 2011 - 22:25

Héctor Larrea: "La obligación de la radio pública no es imponer sino proponer"

Héctor Larrea (Fotos: Diego Kovacic).
Héctor Larrea (Fotos: Diego Kovacic).
"Yo consideraba medio mágico que girando una perilla vos recibieras diversas voces", dice aún con cierto dejo de inocencia. Así, narra sus primeros recuerdos de la radio quien días atrás cumplió 50 años en el dial. Medio siglo desde aquel 1961 en que decidió cuál sería su vocación para toda la vida. Él, que cuando se enciende la luz roja con la leyenda "en el aire" se siente "mejor persona y más cuerdo" es conocido por sus oyentes como "Hetitor". 

Héctor Larrea conduce cada día "Una vuelta nacional". Antes, estuvo al frente del programa "Rapidísimo" durante 30 años. Y más atrás en el tiempo, pasó por radios pequeñas que por "aburrimiento o inconstancia" luego abandonó. Lejos de ser un tradicionalista o una figura dura de los medios, muestra su admiración por figuras actuales como Sebastián Wainraich, Julieta Pink, Mario Pergolini, Lalo Mir y "La Negra" Vernaci. Ahora, este "refugiado emocional" -tal como se autodescribe- festeja en Radio Nacional su vasta trayectoria, sin siquiera pensar en su retiro. 

Periodista: ¿Cómo fueron sus inicios en la radio? 

Héctor Larrea: Trabajé en radios chicas. Fue un deambular, hasta que me aburrí. No era muy constante para esas cosas. Como era muy práctico, les solucionaba problemas: hacía de productor y locutor. Yo entendía que la radio debía ser importante para todos. 

P: ¿Hubo algún hecho que determinó que la radio fuera tan importante en su vida? 

H. L: Empezó a ser importante al punto en que escuchábamos la radio en la casa de los vecinos, porque nosotros no teníamos. Un día mi padre compró una usada y, a partir de entonces, fue imprescindible. Con la muerte de mi padre, cuando yo era un niño, por el duelo hubo que prescindir de la radio. Yo sufría mucho por mi madre, ella no sonreía. A los tres meses, mis tías me dijeron: 'Ya pueden poner la radio si quieren'. Lo convinimos con mi madre y había un programa cómico. Cuando me di vuelta, ella estaba sonriendo. Entonces yo salí a contarle a todo el mundo que la radio era sanadora, que tenía poderes mágicos, que curaba. Y en gran medida lo sigo pensando. La realidad era muy dura, había que inventarse otra, y así lo hicimos.  

P: ¿Cuál cree que es el secreto de su permanencia? 

H. L: No hay mucho mérito en durar. Depende de si lo que uno hace aporta. Lo que yo he aportado no se compara con la duración, fue mucho menor. La experiencia ayuda y la gente se va renovando. 

P: ¿Cambió la relación con los oyentes a partir de las nuevas tecnologías? 

H. L: Creo que no. Uno no puede cambiar a la velocidad que cambian las cosas basadas en la tecnología. Escucho chicos de la FM con la mitad de edad que yo y ya están hablando otro lenguaje que les resulta mucho más cotidiano. Yo tengo mis límites con la tecnología, si bien la uso bastante. Recurro mucho a Internet pero hay que tomarse el trabajo de cotejar. 

P: ¿Encuentra similitudes en los formatos actuales de la AM y la FM? 

H. L: Hay un nuevo lenguaje. Yo escucho mucha FM. Veo que hay ciertas sutilezas y temáticas que la AM no emprende porque no es el surco por donde debe ir. Escucho que la FM profundiza más en costumbres, en la cosa cotidiana. No se mete demasiado en la cuestión musical o literaria. La FM es 'tómalo o déjalo'. A veces hay una insistencia exagerada con lo escatológico o lo sexual, pero están atendiendo la apetencia de un público. Las AM están repitiendo mucho la misma fórmula. 

P: ¿Qué programas le gusta escuchar en la radio? 

H. L: Metro y medio, escucho mucho la Metro. Rock & Pop, algunas cosas, ya que por razones generacionales no tengo demasiada afinidad con el rock fuerte. Las otras radios son muy musicales y de una música que yo no comparto del todo, porque se pasan éxitos.  

P: ¿Quiénes cree que son los referentes radiales actuales? 

H. L: En FM está Lalo Mir, que es un trabajador impresionante y me gusta fervorosamente. También Mario Pergolini, me gusta su humor. Ahora no lo puedo escuchar porque vamos a la misma hora, pero por ahí lo grabo. En lo suyo, "La Negra" Vernaci es interesante. Sebastián Wainraich y Julieta Pink me parecen un hallazgo. 

P: Usted dijo que quedó legitimado luego de su paso por la televisión ¿Se podría dar el caso inverso? 

H. L: Es muy difícil, porque el poder que tiene la televisión es una cosa arrolladora. Da poder. En la radio yo he conocido gente muy capaz que nunca logró el sitio que se merecía. La televisión te da derecho a casi todo. 

P: ¿Qué cambios cree que trajo aparejados la Ley de Medios? 

H. L: Creo que la Ley de Medios cuando se aplique va a ser muy interesante. Para que haya más voces y más posibilidades. Si se analiza lo que hay, es todo muy uniforme, "muy marketing". Hay jóvenes con ideas muy lindas que pueden poner en práctica con cosas que no respondan únicamente al marketing. 

P: ¿Qué diferencia siente al trabajar en Radio Nacional, con respecto a las anteriores en donde estuvo? 

H. L: Que no está ajustada al marketing. La obligación de la radio pública no es imponer sino proponer. Esta es una radio alternativa.  

P: ¿Piensa en su retiro? 

H. L: No. Me voy a retirar cuando no me contraten o cuando me falle la salud. Como se dice con los autos: 'Veinte mil kilómetros o dos años, lo que llegue primero'. Llegará un día... pero que pase la mayor cantidad de tiempo posible.  

Entrevista de Guadalupe Rivero

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