25 de julio 2005 - 00:00
"Hoy no existen programas de humor; sólo kermesses"
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Diego Capusotto y Fabio Alberti: «Hacer humor es difícil y
hoy la TV exige otra cosa. ‘Showmatch’ es una kermesse
donde hay de todo y Susana hace lo mismo. Buscan acaparar
la mayor cantidad de gente».
«Una noche en Carlos Paz» se presenta durante un mes en el Paseo La Plaza y luego retomará la gira por el interior. Dialogamos con Capusotto y Alberti sobre los nuevos programas de TV «kermesse» y la posibilidad de un regreso a la pantalla chica.
Periodista: ¿Hay menos humor hoy en la TV?
F.A.: Lo que veo es que los programas de humor son muy pocos o más bien hay participación de humoristas en programas, pero no ciclos. Es como siempre, va por épocas, cuando la televisión necesitó humor estábamos nosotros, Gasalla, Guinzburg, y luego pasa de moda, y se imponen otras cosas, como los niños y los culos.
D.C.: Los programas apuntan a un humor como « Showmatch», «No hay dos sin tres», etc. Hacer humor es difícil y hoy la televisión exige otra cosa. Hoy un programa como «Showmatch», es una kermesse donde hay de todo. Susana hace lo mismo, busca tener de todo un poco para acaparar la mayor cantidad de gente. Puede pasar que viene Shakira y cuenta como está Antonito o recibe a un mago. Nosotros quizá lo haríamos, pero desde otro lugar.
P.: ¿Por qué se tiende a ese tipo de televisión «kermesse»?
F.A.: Porque es barato. A los que ganan plata con los chicos les salió perfecto, no sacan cámaras a la calle y les pagan dos pesos a los chicos, si es que les pagan. O el pancho y la Coca a los que cuentan chistes. Es un programa que le sale casi gratis a Tinelli y rinde una barbaridad.
D.C.: La TV hoy apunta a lo híbrido. Todo sirve y encaja en la medida que llame la atención. En la televisión todos, salvo alguno que perdura, tienen una vida útil corta. Nosotros estuvimos cuatro años y, si continuábamos, habríamos perdido nivel. Hoy podríamos volver y lo haríamos mejor que el último año. Pero cuando terminamos cumplimos un ciclo, como «Cha cha cha», que sufrió un desgaste. Para hacer un programa que perdure diez años, hay que hacer otra cosa.
P.: Es decir, lo que hacen Marcelo Tinelli o Susana Giménez.
D.C.: Lo que importa hoy en TV es si tiene efecto o no. Hoy es posible «30 segundos de fama» o asesinar a un chancho en cámara. Hoy es otra la televisón porque es otra la Argentina; en los ´60 había otros humoristas porque había otro país.Yo me río más con eso que con lo que veo hoy. Sin embargo, quiero aclarar que no me parece que todo sea una gran porquería, hay gente buena y que trabaja en serio. Decir que «todo una basura» es discurso agotado y armado. No salvo muchas cosas, me viene pasando hace mucho, hasta cuando yo estaba en TV. Pero algo se puede ver, sobre todo en cable y a veces en «Canal 7».
P.: ¿Cómo evalúan el nivel de creatividad en otros ámbitos?
F.A.: Todo es bastante chatodesde hace tiempo; lamentablemente no veo gente nueva o ideas renovadoras. No hay nuevas figuras que propongan nada nuevo o diferente. Los jóvenes de hoy están en reality shows y buscan ser figuritas copiadas que cantan o venden cosas por TV a las doce de la noche. Falta sangre nueva. Los espacios hay que generarlos y tomarlos, nadie te golpea la puerta y el casillero vacío se llena fácil.
D.C.: Veo cosas que se hacían 20 años atrás en el Parakultural. Hay un discurso que intenta reflejar algo pero no es nada. Sin embargo, también hay cosas nobles. Creo que en TV también hubo un lugar para nosotros que hemos formado parte de ese medio complicado y poco arriesgado. Hubo lugar para cierta experimentación, pero hay cada vez menos. Todo involuciona, el país está golpeado y la obscenidad se traslada a los medios. Habrá que prestar atención hasta donde llega la infección o de qué manera se cura.
P.: ¿Prefieren el cine o el teatro?
D.C.: Nunca fui muy teatrero, me he aburrido mucho en el teatro, que es de una carnadura muy especial. Es desesperante tener un actor y una actriz muy cerca, aburrirse tremendamente, participar de algo que no te interesa y no poder zafar. Soy más cinéfilo, prefiero ese distanciamiento con la imagen que te permite incluso ir al baño.
P.: ¿Qué programas de televisión consumen?
D.C.: No me voy a enganchar en la guerra televisiva porque no es nada nuevo. Lo que pasa hoy es el reciclaje de lo que ya pasaba hace cinco años. Lo que se discute de TV no lo miro, no hago debate sobre eso. Le pongo atención en tanto formador de opinión porque la gente cree que la TV es simplemente entretenimiento. Hoy se discute qué tiene mas éxito y rating, pero es un tema que no me compete.
P.: ¿Qué diferencias encuentran entre el público porteño y el del interior?
F.A.: En el interior los teatros se llenan, la gente te espera en la puerta y te pide que vuelvas. Además, como son salas muy grandes, de 1000 localidades, se arma un clima más festivo. Acá en Buenos Aires, el público varía, según horario, según día. Y como la gente no se descostilla de risa durante la hora y 20 de espectáculo, uno puede pensar que es un público frío. Pero luego te aplauden de pie y te das cuenta de que lo pasaron bien. Al menos no hay gente que se pare y se vaya.
D.C.: En el interior la expectativa es mucho mayor porque estamos lejos de ellos y tenernos ahí en su territorio los pone más ansiosos. La posibilidad que tenemos de viajar al interior es muy poca así que disfrutamos mucho porque, para mí, ir a 500 kilómetros de Buenos Aires, donde hay fans que nos siguen desde los programas de televisión, es muy emotivo.
Entrevista de Carolina Liponetzky



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