27 de octubre 2004 - 00:00

Hugo Midón, ahora en clave adolescente

Hugo Midón: «El elenco es de chicos que empezaron a estudiar teatro a los siete años. Algunos de ellos nunca pisaron un escenario anteriormente, pero están preparados como para llevar adelante esta creación colectiva».
Hugo Midón: «El elenco es de chicos que empezaron a estudiar teatro a los siete años. Algunos de ellos nunca pisaron un escenario anteriormente, pero están preparados como para llevar adelante esta creación colectiva».
Figura clave del teatro para niños, Hugo Midón, autor y director de «La vuelta manzana», «Narices», «El gato con botas», «Vivitos y coleando» y «Huesito caracú», entre otros títulos que desde la década del '70 ha ido estrenando sin interrupción, cuenta con larga experiencia como docente teatral.

Fiel a ese papel ahora presenta el espectáculo «Nomeolvides, te lo ruego», creado por un grupo de jóvenes actores, que bajo la coordinación de Patricia Sadi, debutarán el viernes a las 21 en el Teatro del Pueblo. Midón, entretanto, tiene previsto estrenar en 2005 dos nuevos espectáculos musicales: para adultos, «Lágrimas de cocodrilo», y para los chicos, «Derechos torcidos» que subirá a escena en el Complejo La Plaza en abril, protagonizado por Oski Guzmán y un elenco infantil.

Periodista:
Usted presenta «Nomeolvides, te lo ruego» ¿Qué nos puede anticipar de la obra?

Hugo Midón: Se trata de una familia bastante grande que, debido a la difícil situación económica y a la crisis de los últimos años, decidió agruparse en una pensión. Tratan de recuperar su historia común, pero este intento genera una confusión total porque cada uno tiene una visión muy diferente de lo que sucedió, y revisten ese recuerdo con su propia subjetividad. La verdadera historia está tapada, en realidad no se quiere contar porque duele o porque no quieren que el vecino o algún miembro de la familia se entere de ciertos secretos.


P.:
Eso es típico de toda familia.

H.M.: Es cierto, pero hoy la comunicación es más complicada. Los adolescentes, por ejemplo, se cortan solos y uno no sabe lo que les pasa ni qué piensan.


P.:
¿Pero la adolescencia no fue siempre así?

H.M.: Siempre fue así, pero yo creo que estas reacciones estaban más justificadas antes que ahora. En mi adolescencia, el divorcio entre padres e hijos era muy grande, al menos yo lo viví de esa manera. Ahora los padres son más abiertos, charlan sobre cualquier tema, están más dispuestos a escuchar... y sin embargo los chicos se escabullen.


P.: ¿Y a usted cómo le fue con sus hijos adolescentes?

H.M.: Mi actitud fue muy diferente de la de mis padres, pero no vi muchos cambios de parte de mis hijos, en relación a como era yo de adolescente. Le cuento una anécdota. Un día, en la mesa familiar se me ocurre sacar el tema de la droga porque mis chicos ya estaban en la adolescencia y a mí me preocupaba ver en qué andaban. Así que empecé a hacer una especie de introducción con el tema del cigarrillo, preguntando medio informalmente si alguno fumaba. Pero no pude seguir, porque ahí nomás me atajó uno de mis hijos: «Típico padre introduciendo el tema de la droga en la mesa familiar. A ver... ¿qué querés saber?». Pero volviendo al tema de la obra, creo que en general es así; siempre sabe más un amigo o una amiga de la vida de uno que cualquier familiar.


P.:
Los responsables de «Nomeolvides...» tienen entre 15 y 19 años de edad. ¿Cómo fue trabajar con ellos?

H.M.: Son chicos que empezaron a estudiar teatro a los siete años, algunos de ellos nunca pisaron un escenario anteriormente, pero están preparados como para llevar adelante esta creación colectiva. Patricia Sadi, que fue la encargada de coordinar la puesta, empezó a trabajar sobre los rasgos personales de cada chico amplificándolos al punto de construir la personalidad de cada personaje con ese rasgo saliente, casi conformando un arquetipo. Yo alenté este trabajo, pero sin afán de supervisarlo. Lo fui viendo de tanto en tanto y me parece que estuvo bien no meterme mucho, porque mi opinión tiene demasiado peso para los chicos. En general para los alumnos lo que uno dice es palabra santa y como uno es director y sabe que a veces se puede equivocar... mejor no intervenir.


P.:
¿Usted hubiera hecho una comedia musical con este material?

H.M.: Seguramente, porque yo tiro para ese lado. Pero la verdad es que nunca hubiera esperado que chicos tan jóvenes crearan una historia de esta índole, con tanta carga de vida y tan llena de conflictos.


P.: ¿De qué va tratar su próximo musical «Derechos torcidos»?

H.M.: El espectáculo está basado en la Declaración Universal de los derechos del niño, aprobada por la ONU en el año 1959 y que además figura en nuestra Constitución. Cada cuadro referirá a uno de estos derechos con su correspondiente tema musical. Como siempre la música estará a cargo de Carlos Gianni. Va a ser un espectáculo muy intenso porque lamentablemente muchos de estos derechos no se respetan.


Entrevista de Patricia Espinosa

Dejá tu comentario

Te puede interesar