6 de septiembre 2004 - 00:00

Ideal para ir a ver en pareja

Jorge Marrale aprovecha bien el humor inteligente y mordaz del amnésico que compone, y Mercedes Morán, en un personaje desdibujado en la pieza, funciona como una eficaz partenaire.
Jorge Marrale aprovecha bien el humor inteligente y mordaz del amnésico que compone, y Mercedes Morán, en un personaje desdibujado en la pieza, funciona como una eficaz partenaire.
«Pequeños crímenes conyugales» de E.E. Schmitt. Dir.: R. Szuchmacher. Int.: M. Morán y J. Marrale. Ilum.: G. Córdova. Esc. y Vest.: J. Ferrari. Mús. Orig.: F. Marrale. (Paseo La Plaza.)

Una conocida premisa psicoanalítica advierte que todo aquello que no puede ser puesto en palabras corre el riesgo de pasar al acto. Algo así es lo que sucede con Luisa ( Mercedes Morán), una atractiva mujer, hija de embajadores, casada desde hace 15 años con Gabriel (Jorge Marrale), un famoso autor de novelas policiales cuyo sentido del humor, inteligente y mordaz, apenas sí logra disimular una feroz egolatría.

La obra se inicia en medio de una situación muy sugestiva: Gabriel ha quedado amnésico por un accidente bastante tonto y aunque su mujer pretende ayudarlo a recuperar la memoria, los datos que aporta son tan eufemísticos y contradictorios que el hombre empieza a sospechar que ella le está ocultando una verdad muy dolorosa.

Pero Luisa no es la única que miente. En este intrincado duelo verbal ambos oponentes ocultan información para poder manipular al otro y a la vez evitar el derrumbe de una pareja a la que los dos han idealizado en exceso. Al negar sus conflictos durante tanto tiempo, Luisa y Gabriel se ven involucrados en un inusitado acto de violencia que al menos romperá ese falso equilibrio que los cobijaba.

Esta es la tercer obra de Eric Emmanuel Schmitt (uno de los dramaturgos franceses más exitosos de la última década) que se estrena en Buenos Aires. Ya en 1996 Víctor García Peralta dirigió «El visitante del doctor Freud», con un elenco encabezado por Aldo Braga, y en 2001 Sergio Renán dio a conocer una versión de «Variaciones enigmáticas» protagonizada por Oscar Martínez y Fernán Mirás. Schmitt acostumbra a hacerle creer al espectador cosas que no son, sorprendiéndolo con falsas apariencias e inesperadas vueltas de tuerca.

En «Pequeños crímenes conyugales» abundan los imprevistos, pero a decir verdad, lo que asegura la inmediata adhesión del público es una eficaz batería de frases ingeniosas y lapidarias que el autor utiliza para desnudar las desventuras y miserias de la vida matrimonial.

Mérito del director
Rúben Szuchmacher («El siglo de oro del peronismo», «Mi querida») es haberle dado a la trama el ritmo y el tono necesarios como para disimular ciertas fallas argumentales de la obra que tienden a desdibujar el personaje de Luisa y a hacer poco creíbles algunos de sus rasgos. La pieza está al servicio de su protagonista masculino, cosa que Marrale capitaliza aportándole al personaje un encanto irresistible. A su lado Mercedes Morán se comporta como una sensible partenaire, si bien en las primeras escenas se la ve más atenta a transmitir la belleza y elegancia de Luisa que a involucrarse en los complejos sentimientos que ésta experimenta en relación a su marido (celos, envidia, baja autoestima, etcétera). Algo que quizás la actriz pueda ir afinando en las siguientes funciones dado su enorme talento.

«Pequeños crímenes conyugales»
es una comedia discretamente «negra» que divierte y entretiene con muy buenas armas. Obviamente, es ideal para ver en pareja.

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