(16/08/2001) Tras la movida colombiana en el último festival marplatense, donde se vieron cinco interesantes películas, entre ellas «La virgen de los sicarios», que ahí mismo fue comprada por un distribuidor local, ahora unas vein-te películas argentinas irán al XVIII Festival de Cine de Bogotá, a cumplirse en octubre próximo. Así lo anunció Henry Lagüado, director de dicho encuentro, durante un cóctel en casa del embajador colombiano.
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«A la habitual competencia de óperas primas, este año sumaremos un panorama del cine argentino reciente, que nos parece muy valioso, amén de algunos títulos de los '90. Aun más: el afiche del festival lo hizo un plástico argentino, Luis Felipe Noe (y al verlo, nadie queda indiferente), y en la noche inaugural, en una sala de 3.500 butacas, otro argentino, Osvaldo Montes, ofrecerá un concierto con música de películas rioplatenses, y de una colombiana en la que también participó, 'Bolívar soy yo', de Jorge Alí Triana ('Tiempo de morir'). Nuestro público adora al maestro Eliseo Subiela, al maestro Héctor Olivera, y a Marcelo Piñeyro, pero últimamente sólo pudo ver estrenos norteamericanos, o latinos que vienen bendecidos desde Norteamérica. El último estreno argentino fue 'Eva Perón', y ahora esperamos con ansias el de 'Nueve reinas', previsto para noviembre», dijo Lagüado.
El panorama anunciado incluye «Felicidades», «La ciénaga», «Cien años de perdón», «Plata quemada», «Las aventuras de Dios», «Antigua vida mía», las dos partes de «El lado oscuro del corazón», y otros títulos ciertamente dispares, ilustrando la variedad (en estilo y calidad) de nuestras últimas cosechas. No estaría mal agregarle «Cabecita rubia», «76 89 03», y, ya que el festival termina el 17 de octubre, la miniserie de Leonardo Favio «Perón, sinfonía de un sentimiento».
Entre tanto, los cubanos han hecho el viaje inverso y están mostrando en el Cosmos una pequeña antología con once títulos de su cine 1968-'90, donde se destacan las copias nuevas, en fílmico, de «Memorias del subdesarrollo» y «Lucía», que son sus dos mejores clásicos, ambos de 1968. Otro gran clásico, hecho un año después, «La prime-ra carga al machete», se verá en video, sólo por razones de peso. «Tuve que traerme 400 kilos de latas», explicó el curador de la muestra, el crítico e historiador Luciano Castillo.
Deja para otra vez, entonces, una muestra del cine cubano anterior al castrismo (con obras de su apreciado Ramón Peón, «el hombre de los glóbulos negros», que terminó filmando en Hollywood y México), o de los primeros '60, y otra de los '90 («primero debemos tramitar los derechos, ya que varias son coproducciones con España. Pero el lunes mostraré algunos fragmentos en video»).
Castillo aprovechará su estadía para llevarse copias de clásicos argentinos de la época de oro, ya que también dirige la Mediateca de la escuela de cine de San Antonio de los Baños. «Ahí ya superamos las 6.300 copias de películas de todo el mundo, y ya vienen estudiosos de otros países, se alojan en la escuela y, en vez de ir al mar, van a la sala oscura todo el día», comenta, y agrega una historia tragicómica: «En los '60, sólo podíamos ver películas de países socialistas, y japonesas.
Todas de samurais. En los '70, empezaron a llegar las norteamericanas, pero como no teníamos laboratorio color, las veíamos en blanco y negro. Durante buen tiempo, creí que 'Bonnie & Clyde' era en blanco y negro. Y cuando por fin pudimos tenerlas en color, vino la crisis de los '90. En el archivo, debimos apagar los aparatos de aire acondicionado, y eso afectó los colores de muchas películas. 'Los paraguas de Cherburgo', por ejemplo, quedaron en rojo y rosado».